Natasha Bisbal

Guías espirituales para la mujer católica

¿Cómo viven ustedes la misericordia?   Fue una de las preguntas de la hermana Casilda Noboa, oradora de la Tercera Conferencia Diocesana Bilingüe para Mujeres celebrada el pasado 7 de marzo en el Centro de la Inmaculada Concepción en Douglaston.

En esta oportunidad el lema de la conferencia diocesana fue “El Papa Francisco: Promotor de la Misericordia, la Alegría y la Justicia” y logró reunir a más de 250 mujeres que disfrutaron de este evento que se celebra cada año.

Actividades como la celebración de la Santa Misa, la presentación de la conferencista principal, el Santo Rosario, una mesa de discusión y la hora santa, formaron parte de la agenda de este encuentro en el que las mujeres fueron las protagonistas al tener la oportunidad de explorar  nuevas rutas para encontrar a Cristo en su rutina diaria mirando al Sumo Pontífice como ejemplo de vida.

Monseñor Octavio Cisneros, Obispo Auxiliar de la Diócesis de Brooklyn y Vicario de Asuntos Hispanos, celebró la Santa Misa y durante su homilía compartió la importancia de las Bienaventuranzas y los Diez Mandamientos, tal como nos enseñó el Sumo Pontífice en una de sus audiencias generales el año pasado.

“Las Bienaventuranzas no solo nos llevan al camino que indica Dios como respuesta de su deseo    nuestra felicidad y perfección de los Diez Mandamientos sino que también es un retrato de Jesús  y su estilo de vida”, dijo Monseñor Cisneros reafirmando las sabias palabras del Papa que nos habla de cómo alcanzar la felicidad y que al mismo tiempo nos invita a hacernos aquellos exámenes de conciencia que nos permiten vislumbrar cómo vamos ser juzgados.

Sé que posiblemente ustedes se están preguntando ¿Cómo pueden ser aplicadas las Bienaventuranzas a  nuestra vida junto a los Diez Mandamientos mediante un examen de  conciencia? La realidad es que en su ministerio público Jesús compartió las Bienaventuranzas no para remplazar la Ley sino para dar un nuevo entendimiento de cómo vivir dignamente nuestra vida como Dios anhela.

Tenemos que ver lo humano en nuestros hermanos y tratarlos en esa manera, como hijos del Padre.  Es así como aprendemos correctamente a vivir nuestra fe cada día. Tenemos la bendición de contar con nuestro Vicario de Cristo, el Papa Francisco, que con sus dos años como guía de la Iglesia Católica nos ha enseñado y ha sido ejemplo vivo de una profunda espiritualidad. Durante la mesa de discusión, Monseñor Joseph Malagreca, Director de la Renovación Católica en nuestra diócesis y pastor de la Iglesia Santa Cruz en Crown Heights, Brooklyn, tomó su tiempo con las mujeres presentes para compartir las siete cualidades de la espiritualidad del Santo Padre y precisamente una de ellas ha quedado marcada en mi mente y mi corazón.

¿Recuerdan la famosa fotografía donde el Papa carga una oveja en sus hombros? Pues a esa es a la que me refiero ya que una de las poderosas cualidades del Papa es oler a sus ovejas, unirse a ellas, trabajar, hablar, comer, pastorear, servirlas y acompañarlas a ellas que son su comunidad.   Es la única forma en que podemos construir el Reino de Dios y tener un encuentro con Cristo cada día.

La conferencia se llevó a cabo un día antes del Día Internacional de la Mujer. Para mí, era el día  ideal porque era dirigida a mujeres de fe, oración, principios morales y familiares. El evento se  enfocó en aquellas que son fieles a Dios y su Santa Iglesia y quienes estaban buscando vivir su fe para guiar a sus seres queridos en el camino hacia la verdad.

Cuando el resto del mundo estaba celebrando algunos avances de la mujer, que desafortunadamente no incluyen la belleza y dignidad de su creación, en nuestra diócesis se  reunieron princesas de nuestro Salvador en busca de una felicidad que solo una vida con Él puede ofrecer.