Opinion

La ciudad de El Paso también recibe al papa Francisco

Cuando México recibió al Santo Padre hace unas semanas, la Diócesis de El Paso organizó un evento para participar en la llamada “visita fronteriza” entre Ciudad Juárez y El Paso, Texas. Aunque Su Santidad solamente iba tocar tierra mexicana, parte de su misión pastoral era recordar a muchas personas que han perdido la vida o han sido víctimas de la violencia, el tráfico de personas, el narcotráfico y el abuso en la región fronteriza. En especial, también quería saludar y bendecir los que se encontraron al otro lado del Río Grande, la mayoría de ellos inmigrantes mexicanos y centroamericanos que pasaron por esa misma frontera en busca de un futuro mejor y mayor seguridad para sus familias.

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Migrantes y miembros de organizaciones que trabajan con ellos en el dique de El Paso, esperando la misa en Ciudad Juárez.

En especial, el Santo Padre saludó a los congregados en el Sun Bowl Stadium para la celebración “Dos naciones, una sola fe”, organizada por la Diócesis de El Paso, en la que se transmitió la misa en vivo para más de 15.000 espectadores. Durante el evento, la diócesis también pudo reunir a más de 500 inmigrantes en el lado estadounidense del dique del río. Francis’ VIPs, o “los invitados de honor de Francisco”, tenían mejores asientos que la mayoría de los participantes en Ciudad Juárez. Allí participaron en la misa final del viaje apostólico del papa Francisco a México donde también se distribuyó la Eucaristía.

Los invitados de honor eran migrantes, niños y jóvenes que están solos en centros de detención, trabajadores agrícolas y organizaciones que les brindan servicios, entre otros. Después de una conferencia de prensa organizado por Catholic Extension, me encontré con Melissa López, directora ejecutiva y abogada con Servicios Diocesanos para Migrantes y Refugiados. Ella y su organización iban a estar presentes en el dique durante la misa en Ciudad Juárez. Me contó que aunque DMRS, (las siglas de la organización en inglés) no habían participado directamente en la organización del evento en el dique, ayudaron elegir algunos de los participantes.

“La diócesis nos invitó a seleccionar un grupo de nuestros empleados y clientes para asistir la misa fronteriza”, explicó López. Sus clientes son familias inmigrantes necesitadas de representación legal, así como detenidos y refugiados. “Cuando la oportunidad se realizó, los clientes se sorprendieron y se sentían privilegiado estar allá”. En ese momento, antes de la misa, nos dijo no saber qué esperar hacía la misa aun más emocionante”.

Mensaje en el dique, lado Ciudad Juarez, Mexico por la valla en El Paso
Mensaje en el dique, del la lado Ciudad Juárez, México, en la valla de El Paso.

Tras hacer varias llamadas y conocer diferentes organizaciones del área de la frontera, tuve la gran oportunidad y bendición ser invitada por un grupo que trabaja junto a familias inmigrantes en la área. Es allí que conocí a varias familias, jóvenes, trabajadores y sus compañeros que iban rumbo al dique. Monté un autobús escolar en el que se sentía un ambiente emotivo y lleno de alegría. Llegamos a la área fronteriza, bajamos del autobús y caminamos una milla y media hasta nuestro destino. Pasamos la policía de El Paso y la patrulla fronteriza. El sol quemaba y la ruta no estaba pavimentada. Miré a mi alrededor y pensé que, por más de 10 años, muchos migrantes han pasado por esta misma zona en busca de un futuro mejor y yo estaba ahora siguiendo sus pasos. Algunos habían llegado a su destino, otros no.

Ese día los participantes iban a estar en la presencia del Santo Padre. Después de misa, él iba caminar hacia una cruz erigida junto a tres cruces pequeñas que representaban las diócesis de Ciudad Juárez; El Paso, Texas; y Las Cruzes, Nuevo México. Fue hasta el sitio donde se han encontrado zapatos de migrantes fallecidos que nunca terminaron su viaje. Entregó un ramo de flores y oró en especial por los migrantes y víctimas de violencia en la región.

El lugar donde Su Santidad oró por migrantes y victimas de violencia un día antes de la misa culminante en Ciudad Juárez
El lugar donde Su Santidad oró por los migrantes y las víctimas de la violencia un día antes de la misa en Ciudad Juárez.

Solo con su presencia, Su Santidad trajo un nuevo soplo de esperanza a las ciudades hermanas. Ojalá que permanezca y fluya por la región. Al final de esta experiencia en relación de la realidad fronteriza, recuerdo algo que compartió Melissa López, de DMRS: “Tenemos que mantener la esperanza y vivir para las victorias pequeñas. Esas victorias nos encaminan a algo mejor. Una familia que se legaliza en Estados Unidos después puede aplicar para más miembros de su familia y continuamos la tendencia. A pesar de las frustraciones, la retórica y los medios, tenemos que continuar creyendo que hay una posibilidad en el futuro”.