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La historia de Emmanuel

A inicios de diciembre los medios de comunicación locales e internacionales divulgaron la historia de Emmanuel, el recién nacido dejado por su madre en el pesebre del Nacimiento de la parroquia del Divino Niño en Richmond Hill, Queens.

Al conocer la noticia, muchos juzgaban con dureza a la madre, de la que nada se sabía. Otros valoraban el hecho de que la mujer había dejado a su bebé en una iglesia y no en la calle o en un basurero, como ha ocurrido antes en esta ciudad.

En medio de lo triste que resulta el hecho del abandono, los feligreses de la comunidad dan gracias porque a su parroquia llegó un niño, un pequeño Jesús, para dar a todos un mensaje cargado de esperanza.

El bebé fue bautizado con el nombre bíblico de Emmanuel, que significa ‘Dios con nosotros’. Poco después, los paramédicos lo llevaron al Jamaica Hospital en Queens.

A la madre, una joven mexicana de 18 años, no se le levantaron cargos ya que según Richard Brown, fiscal del distrito, ella buscó un lugar seguro y cálido donde su bebé estaría a salvo y a la mañana siguiente regresó al lugar para ver si lo habían encontrado.

Monseñor Octavio Cisneros, obispo auxiliar de Brooklyn, ha vivido muy de cerca la historia de Emmanuel, pues es también párroco de la iglesia del Divino Niño. Para el prelado este ha sido “un momento de gracia para todos en la parroquia, sobre todo porque nos preparábamos para la Navidad. Una gran alegría alegórica, pero muy real porque Jesús nació en un pesebre y a un pesebre llegó esa criaturita que nos recuerda todo ese significado de la vida de Jesús encarnado que hace posible nuestra propia redención”.

“Ha sido una bendición para la Iglesia Universal porque la noticia ha llegado a todos los rincones y nos da la oportunidad de enfatizar la importancia de la vida, de que el aborto no es la respuesta”, puntualizó el monseñor Cisneros.

El diario New York Post entrevistó a la joven madre, quien afirmó que a aún no ha decidido si se quedará con su hijo ya que dice no estar preparada pues hace unos pocos meses llegó de México y ahora está en busca de un trabajo estable. Dijo también que no quiso que sus padres ni su novio en México supieran del embarazo ya que no quería interrumpir sus planes de emigrar a los Estados Unidos.

La joven dio a luz al bebé estando sola en la casa de una tía, quien tampoco se dio cuenta de su estado. Tras el parto, muy nerviosa, cortó el cordón umbilical, corrió a comprar una toalla para abrigar al bebé y luego se dirigió a la iglesia, donde ya había estado antes. “Las personas ahí son buenas; yo sabía que lo estaba dejando en manos de Dios”, afirmó.