Opinion

La Semana Santa y su historia

EL DOMINGO 9 DE ABRIl da comienzo para la Iglesia Católica de rito latino, y para la mayoría de las iglesias reformadas, la Semana Santa, también llamada Semana Mayor. Esta semana tiene su punto álgido en cuatro días: Domingo, Jueves, Viernes y Sábado Santo.

DOMINGO DE RAMOS

El primer testimonio escrito que poseemos de la celebración de la entrada de Cristo en la ciudad de Jerusalén, es la crónica elaborada por Egeria, peregrina hispana del siglo IV, la cual afirma que en tal día, la comunidad cristiana de la ciudad, presidida por su pastor, recorría una serie de templos y lugares de oración llamados estaciones.

A partir del siglo VII comienzan a utilizarse ramas de olivo y de palmas datileras para acompañar esta procesión. A lo largo de la Edad Media se van añadiendo elementos folklóricos, como es el uso del burro con una imagen de Cristo encima, costumbre que se inicia en Alemania a partir del siglo X.

Es en Francia, a comienzos del siglo XI, que se añade a la procesión el llevar a Cristo en forma eucarística. Según fue pasando el tiempo, fue enraizándose esta fiesta en el pueblo cristiano. Todo creyente va a llevar a su casa un ramo bendecido en este día, porque sabe que, a través del mismo, va a recibir las bendiciones del cielo y, a su vez, le va a servir como defensa contra los males espirituales.

JUEVES SANTO

Al anochecer se reúne la comunidad para celebrar la llamada Cena del Señor, momento en que se conmemora la institución de la Eucaristía y del sacerdocio cristiano. Los primeros recuerdos históricos de esta celebración, fuera de los evangelios canónicos, la ubican a finales del siglo IV y comienzos del V, cuando la fe cristiana empieza a ser primero tolerada y posteriormente legalizada en el Imperio Romano.

VIERNES SANTO

La Iglesia no considera este día como de llanto y de luto, sino como día de contemplación de los últimos momentos de la vida de Jesús. Este es, sin lugar a dudas, el día sagrado más enraizado en la cultura y en la mentalidad hispanas.

Consta de tres partes:

1. Lectura de la Palabra de Dios

2. Adoración de la Cruz

3. Distribución de la Eucaristía consagrada el día anterior. Prima en este día el ayuno, el silencio y la oración.

SÁBADO SANTO

Desde el siglo II, el Sábado Santo se ha dedicado fundamentalmente al ayuno, como preparación al gran acontecimiento de la Resurrección. Todos son recuerdos y añoranzas. Este día sin misa y sin adornos en la Iglesia nos llevan a la celebración de la Vigilia Pascual, que comienza antes de la medianoche. Es la fiesta más importante del calendario cristiano y consta de cuatro partes:

1. El Lucernario o Rito del Fuego, en que recordamos a Cristo como la Luz del Mundo.

2. La Liturgia de la Palabra, en la cual, a través de una serie de lecturas tanto del Antiguo como del Nuevo Testamento, recorremos las diversas etapas de la historia de la humanidad y de la respuesta de Dios a los interrogantes planteados, culminando con la resurrección de Cristo.

3. Liturgia Bautismal, como la consecuencia de esa Resurrección y de esos interrogantes planteados por la Palabra de Dios.

4. La renovación del sacrificio eucarístico, como consecuencia de todo lo anterior.

Con estas celebraciones culmina la Semana Santa, la Semana Mayor de la fe cristiana, dando paso al Tiempo Pascual, período de siete semanas dentro del ciclo litúrgico. En los tres primeros domingos del Tiempo Pascual se leen las diversas narraciones de la resurrección. Se relee y medita igualmente sobre el nacimiento de la primera comunidad nacida en torno al sepulcro vacío. El libro de los Hechos de los Apóstoles nos muestra estos testimonios.