Opinion

Las tradiciones navideñas más extrañas del mundo

KFC-Japón---Aala-Kanzali-www.gaijinjapanAño tras año las familias alrededor del mundo se reúnen para celebrar la Navidad, el nacimiento del Hijo de Dios. En muchos lugares, por desgracia, la Navidad significa una actividad comercial febril. Sin embargo, no podemos perder el verdadero sentido de la celebración. Debemos prepararnos para recibir el mensaje de esperanza y de renovación de nuestra fe que nos trae el Niño Dios.

En el caso de las familias hispanas, la escena se repite cada diciembre: vuelven a aparecer el pesebre y el árbol de Navidad adornado con luces, la mesa cuidadosamente servida con alimentos típicos preparados esmeradamente, los villancicos y cantos de coros infantiles que acompañan nuestras novenas. Sin embargo, las costumbres para celebrar estas fechas son tantas como tantos los países en el mundo.

En Japón, por ejemplo, las familias no pasan mucho tiempo en la cocina ese día, sino en largas filas ante los restaurantes KFC, pues todos quieren llevar a casa nada más y nada menos que pollo frito. Y es que muchos podríamos pensar que es una locura esperar hasta dos horas — y encargar con dos meses de antelación— este menú que no tiene nada de extraordinario, pero en 1974 una exitosa campaña se quedó en la mente de todos con el mensaje “Navidad = Kentucky”. Fue un ‘hit’ de publicidad que se convirtió en una tradición cada año, desde el 23 hasta el 25 de diciembre, en el país nipón.

En Suecia celebran la Navidad con uno de los personajes más emblemáticos de Disney: ¡el Pato Donald! Año tras año, desde 1959, las familias suecas esperan frente a la televisión a las 3 de la tarde del 24 de diciembre el mismo programa de Kalle Anka, como se conoce allí a este pato enojón. Ver “El Pato Donald y sus amigos le desean una feliz Navidad”, es la actividad familiar que antecede la entrega de los regalos a los pequeños, una tradición tan arraigada que incluso se aprenden de memoria los diálogos del programa que emite la televisión pública.

En Cataluña y algunas zonas de Aragón, en España, los regalos no los trae el Niño Dios, el viejo pascuero, ni Santa Claus, sino un tronco de madera llamado Tió de Nadal. Según la tradición, a principios de diciembre se instala este tronco, le dibujan ojos, nariz y boca y lo cubren con una manta. Lo alimentan con dulces todos los días hasta la Navidad, cuando los niños le cantan y le pegan con palitos para que expulse los regalos. Sin embargo, en buena parte de España son los Reyes Magos quienes el 6 de enero entregan los regalos a los pequeños.Pato-Donald---livet-enligt-johanna.blogspot

En los países de la antigua Yugoslavia, a mediados de diciembre los niños se acercan sorpresivamente a sus madres para atarles los pies mientras gritan: “Día de la madre, día de la madre, ¿qué nos darás para que te dejemos libre?” A lo que ellas responden dándoles regalos. Una semana después los niños repiten la estrategia con su padre, quien tampoco se enoja sino que, al contrario, les da más regalos. Es una costumbre que en esta parte del mundo generaría de todo menos risa.

En la República Checa la Navidad es el día en que las mujeres solteras saben si el año siguiente contraerán matrimonio o no. Esta curiosa costumbre navideña dice que la mujer debe ponerse de espaldas a la puerta de la casa y lanzar su zapato por encima de su hombro derecho: si éste cae con el tacón hacia la puerta, ella seguirá soltera al menos por un año más, pero si cae con la punta del zapato más cerca de la puerta se casará el próximo año.

En Berlín, Alemania, hay quienes acostumbran a darse un chapuzón en las gélidas aguas del lago Orankesee el 25 de diciembre. Estos valientes forman parte del club de las Focas de Berlín y son bien conocidos debido a su chapuzón que año tras año es registrado por los medios de comunicación.

Para terminar este recorrido menciono una tradición ucraniana que nos puede resultar muy extraña. Seguramente usted nunca pensaría en adornar su árbol con telarañas y arañas —artificiales claro —, pero para ellos eso es un buen augurio.

No se sorprenda si las tradiciones de este lado del mundo pueden llegar a parecer extrañas en otras latitudes: quizá haya quien se sorprenda al saber que los niños en Estados Unidos dejan por la noche galletas y leche a un hombre que entra por la chimenea y que no es un ladrón.