Nuestra diócese

Los desafíos de nuestra diócesis para 2016

Comienza un nuevo año con muchas esperanzas para todos nosotros, con

deseos de conseguir un nuevo empleo, empezar una nueva dieta, corregir los errores del 2015 y de hacer frente a nuevos desafíos.

Precisamente la diócesis de Brooklyn también enfrenta este 2016 con nuevos retos, por eso en Nuestra Voz decidimos hablar con tres obispos auxiliares para que nos contaran, en su opinión cuáles son los desafíos que enfrenta nuestra Diócesis este año.


Monseñor Octavio Cisneros, obispo auxiliar de Brooklyn

El sábado 5 de diciembre del año pasado se reunieron más de 400 personas en Douglaston para planificar el trabajo pastoral de la Diócesis para los hispanos y la preparación para el 5o Encuentro Nacional de los Hispanos en Estados Unidos. Así que dentro de la pastoral hispana una de las prioridades es la organización de las comunidades para reflexionar sobre el trabajo pastoral de la Diócesis y la preparación para el 5o Encuentro Nacional en 2018.

Pero antes de llegar al 2018 habrá un Encuentro Parroquial, después un Encuentro Diocesano, luego un Encuentro a nivel de Provincia, a nivel del Estado de Nueva York y después el Encuentro Nacional. Es decir, es un proceso de varias etapas que finalizará en

Dallas, Texas, donde estarán miles de delegados de todas las Diócesis de Estados Unidos.


Monseñor James Massa, obispo auxiliar de Brooklyn

Creo que el desafío es el mismo de nuestra Iglesia Católica, que es traer la misericordia de
Dios a la gente, revelar la fe de Cristo. Tenemos que hacer todo lo que esté en nuestras manos, enseñándoles a los niños en nuestros programas de educación religiosa, encontrando espacio para los desamparados, preparando para el bautismo a nuestros niños. La misericordia de Dios, esta es la esencia de lo que significa ser católico, esta es la Iglesia Católica. Recordemos que esteeselañodela misericordia.


Monseñor Paul Sánchez, obispo auxiliar de Brooklyn

Siempre estamos allí con el fin de evangelizar y en este año especialmente con la invitación del Santo Padre Francisco para reconocer la misericordia de Dios, estamos abriendo puertas con el ejemplo del Santo Padre en 5 iglesias católicas de la diócesis, es un ritual para recordarnos que siempre debemos abrir nuestros corazones al Señor.

Esta sería una invitación literal, sería lindo si pudiéramos animar a más personas para reunirse con nosotros en la Eucaristía dominical y reanimar nuestras comunidades de fe católica en las parroquias y en la asistencia a la misa. Seguro que eso nos llevaría a una mayor participación en la vida parroquial y en los ministerios que cada parroquia ofrece.

Otro reto es —porque monseñor Nicholas DiMarzio, obispo de Brooklyn, habló de eso recientemente—, que las familias que tienen hijos puedan llevar a sus niños a estudiar en las escuelas católicas si podemos buscar los recursos para ayudarles para aprovechar esa oportunidad. Y si no es en las escuelas católicas, que puedan asistir a la catequesis.

Estos son los retos que veo como párroco de una comunidad y, por supuesto, también al escuchar las palabras de nuestro obispo, monseñor DiMarzio, con la bendición total de Dios.

Siempre en la tradición católica tenemos la enseñanza de vivir las obras de misericordia, es decir, las obras de caridad, que son obras corporales y obras espirituales. Por ejemplo, una obra corporal es enseñar a quienes necesiten aprender, visitar a los enfermos o consolar a los afligidos. Son prácticas concretas que podemos vivir cada día porque siempre estamos en contacto con los demás.

El mismo Papa nos llama siempre a responder a las necesidades de las personas porque cuando creamos programas siempre existe la posibilidad de distraernos de las complicaciones del individuo, de la familia, y nosotros debemos poner el enfoque en la persona, en nuestro vecino.