NUESTRA VOZ

“No somos hippies pero amamos la libertad”

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“¿Pero vos no has hablado con los que vinieron en la Kombi?”

La pregunta, hecha con un refinado acento porteño, casi me hace perder el tren a Washington.

Resulta que llegué al Centro de Convenciones de Filadelfia, que requiere un GPS para navegarlo —y donde se celebra el Encuentro Mundial de las Familias—, y comencé a tomar fotos de los participantes que andaban ondeando las banderas de sus países.

De pronto vi a un hombre que usaba una bandera grande de Uruguay como si fuese la capa del Zorro y fui a saludarlo. Resultó ser un señor afable que se llama Gustavo A. Rodríguez. Mientras le tomaba la foto, se acercó una pareja con dos banderas argentinas. Eran Héctor H. Rodríguez y Rita Melgarejo, coordinadores de la Pastoral Familiar en Buenos Aires. Comenzamos a hablar y entonces fue cuando Héctor me preguntó si había visto a los de la Kombi.

¿Una Kombi? O sea, un microbús VW. ¿Y que tenía de particular el asunto? “Bueno, son un matrimonio que ha venido al Encuentro Mundial de las Familias, con sus hijos, en una Kombi… desde Buenos Aires”. Le respondí enseguida: “Tengo que verlos”. La idea de que un matrimonio con cuatro niños pequeños hubiese manejado de Buenos Aires a Filadelfia tenía que ser una locura o un milagro, y debía comprobar por mí mismo.

Así que Héctor me llevó a la gran sala de conferencias —donde estaban celebrando la ceremonia de inauguración—, hasta donde estaba la delegación Argentina, y allí me presentó a Noël Walker, que tenía en sus brazos a Carmín, su hija más pequeña. Con una sonrisa totalmente serena, Noël me contó que ella y su esposo Catire habían decidido hace seis meses venir desde Buenos Aires hasta Filadelfia para participar en el Encuentro Mundial de las Familias… viajando por carretera.

Vinieron con sus cuatro hijos: Cala, de 12 años; Dimas, de 8; Mia, de 5; y Carmín, de 2. Cuando me encontré con Noël en la ceremonia de apertura, tenía a Carmín en los brazos. Los tres hijos mayores estaban participando en actividades organizadas para niños y su esposo estaba cargando los teléfonos celulares. Lo que impacta a primera vista de Noël es la paz que la rodea. No parece una persona que acaba de recorrer 9,500 millas en un microbús con cuatro chicos. Más impresionante que el viaje mismo era observar la plácida alegría de la madre y la hija que ahora tenía delante de mí.

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Le pregunté a Nöel si habían dejado un registro de la aventura. “Hicimos un blog”, me dice. Se llama América en Familia y está lleno de fotos y anotaciones interesantes: es un recorrido paso a paso por la ruta de los Walker.

Fue el Encuentro Mundial de las Familias lo que los decidió a emprender una aventura de la que ya habían hablado largamente. Querían promover el Encuentro a lo largo de su viaje. Antes de partir, fueron a encomendarse a la Virgen de Luján, patrona de Argentina. Allí un sacerdote amigo de la familia hizo una celebración “de envío”.

El microbús en el que viajaron es un VW Kombi de 1980, de fabricación brasileña, al que llaman Francisca. No le pregunté la razón del nombre, pero claro que le pusieron así por Papa.

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Nöel Walker y su hija Carmín en la sesión inaugural del Encuentro Mundial de las Faimilias, en Filadelfia.

Los seis fueron recorriendo todo el continente, quedándose en casas de amigos, parroquias, conventos, a veces en la misma Kombi… Comernzaron una recaudación de fondos para poder hacer su peregrinaje. Pusieron una lista pormenorizada de sus gastos y pidieron ayuda: la han recibido de muchas partes y de muchas personas diferentes. Y aún se puede contribuir con ellos, pues les queda el viaje de regreso…¡al menos esta vez viajarán en avión a Buenos Aires!

Cuando fui a tomarles una foto, Carmín se acurrucó en los brazos de Nöel. Luego, después de la foto, la niña me regaló una sonrisa traviesa y se quedó feliz en los brazos de la madre. En ese momento, en la ceremonia comenzaron a presentar niños de familias que habían llegado desde distintas partes del mundo. Pero yo estaba seguro de estar conversando con la familia que había tenido el viaje más largo y más fascinante. Su viaje es un testimonio de fe, de ganas de vivir, de espíritu aventurero. Aclaran que no son hippies, pero yo me voy convencido de que los Walker son de seguro la familia más cool del Encuentro.