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Reza por mí: ¿Orar por Internet?

Una nueva página web bilingüe de la Diócesis de Brooklyn invita a formar una comunidad de oración y a compartir sus intenciones con religiosas del área. El sitio “Reza por mí” permite a los visitantes enviar sus intenciones a las Servidoras del Señor y de la Virgen de Matará, una orden religiosa contemplativa, para que las incluyan en sus oraciones todo el día.

“Nuestra vida es de oración”, dice la madre María del Redentor, superiora del Convento de St. Edith Stein, que se encuentra en el Monasterio de la Preciosísima Sangre en Brooklyn. Cada hermana tiene en su corazón las intenciones que nos han pedido… Está en el plan de Dios que nos ayudemos unos a otros con oraciones”.

El proyecto es una iniciativa de la diócesis y de DeSales Media Group, la organización de tecnología y comunicaciones de la Diócesis de Brooklyn. Fue en parte inspirado por el pedido constante del papa Francisco durante su visita a EE.UU.: “Recen por mí”. Animados por la gran respuesta de los fieles que rezaban por él en las redes sociales, DeSales armó el portal para que la gente rece y forme una comunidad orante.

John-Mark de Palma, gerente de Operaciones Digitales de DeSales, explicó que todos —independientemente de su religión— pueden mandar sus intenciones por medio del formulario a través de la página:

dioceseofbrooklyn.org/ reza-por-mi

“Rezar es importante porque enfoca tu diálogo espiritual con Dios”, explica De Palma. “Esta página es un vehículo para rezar”. Las personas pueden hacer pública su intención en esta página para que otros usuarios puedan orar también por ellas. Rezar —ya sea por uno mismo o por otros— es un modo de aceptar que dependemos de Dios, dice la madre María del Redentor.

“Hay cosas que solamente pueden ser concedidas por medio de la oración”, dijo. “Requieren la fe de los fieles”.

DSCN0511La religiosa agregó que rezar por otros es un acto de amor a Dios y al prójimo. “Es un acto de caridad cuando oramos por los demás”, expresó.

Esto es algo que las Servidoras —quienes son parte de la familia religiosa del Verbo Encarnado que se fundó en Argentina— hacen a diario.

Agregó que las oraciones pueden cambiar vidas porque Dios escucha la súplica perseverante de sus fieles, como dice la carta del apóstol Santiago.

“La oración es una conversación con Dios, no necesitas muchas palabras”, agregó. “Presentas las necesidades como te salen del corazón… Y escuchas en silencio con los buenos pensamientos, buenos propósitos —como, por ejemplo, una invitación a hacer una confesión o ir más a misa— porque pueden ser inspirados por Dios”.