Opinión

¿Tiene valor el matrimonio civil en la Iglesia Católica?

Al salir de la misa, una señora me saludó en la puerta de la iglesia pidiéndome que bendijera los anillos para la boda de su hija. Le dije que no hace falta bendecirlos porque durante el ritual matrimonial el sacerdote se encargará de bendecirlos. Entonces, la señora me clarificó que no va a haber sacerdote en la boda porque sería ante un juez. En este momento, por impulso me salió un suspiro que provocó cierta confusión a la señora. Luego ella insistió: Entonces, padre, ¿no puede bendecir los anillos para la boda civil de mi hija?

La pregunta sobre el valor que la Iglesia Católica da al matrimonio civil parecería estar ya zanjada en la mente de los católicos, sin embargo, la pregunta de la señora me provoca una duda seria. Desde aquella ocasión he pensado que existe una gran necesidad catequética sobre el tema.

Al principio de la historia de los matrimonios, no había más que el matrimonio natural que es “la alianza matrimonial por la que el varón y la mujer constituyen entre sí un consorcio de toda la vida, ordenado por su misma índole natural al bien de los cónyuges y a la generación y educación de la prole” (canon 1055 §1). El matrimonio natural es lo que tenían Adán y Eva, Abraham y Sara, Joaquín y Ana, y la pareja de la boda en Caná donde estuvieron como invitados Cristo y María.

El canon citado dice también que la misma realidad del matrimonio natural “fue elevada por Cristo Nuestro Señor a la dignidad de sacramento entre bautizados”. O sea, Cristo no inventa otro tipo de matrimonio sino que toma el matrimonio natural y lo eleva al nivel sacramental. Aquí hay una especie de encuentro. Por un lado, está Cristo que quiere bendecir con su presencia la vida matrimonial de los que quieren fundar una familia; y por otro, están el hombre y la mujer que quieren que Cristo esté presente en su consorcio conyugal.

Desde el año 1563, por el decreto Tametsi del Concilio de Trento, la Iglesia impuso la disciplina para sus fieles de que los matrimonios se deben celebrar en la presencia de un sacerdote o su representante con dos testigos. Esto es lo que se llama la forma canónica. En caso de que falte esa forma canónica, el matrimonio de dos bautizados será nulo.

¿Cómo surgió el matrimonio civil? Surgió en el siglo XVIII, después de la Revolución Francesa. Siguiendo el principio de la separación de la Iglesia y el estado, los estados quieren ejercer su propio gobierno sobre el ámbito matrimonial. Hoy en día, la legislación estatal sobre el matrimonio civil varía mucho de país en país. Algunos países tienen la suerte de que el matrimonio sacramental tiene a la vez validez civil, aunque el matrimonio civil no tiene a la vez validez sacramental.

Ahora viene lo complicado y confuso. Cuando el matrimonio civil es de un hombre y una mujer que no son bautizados, por el hecho de que estos dos no están obligados a la forma canónica, la Iglesia reconoce que su matrimonio es natural y válido, pero no es sacramento.

Entonces, ¿cuál crees que fue mi respuesta a la señora de los anillos? Para dejar claro que la boda civil de los bautizados no vale en la Iglesia, me negué a bendecirlos con mucha cortesía. Tú podrías tener otra respuesta.


MsgrJonasAchacosoMonseñor Jonás Achacoso, JCD
Vicario Judicial Adjunto, Diócesis de Brooklyn
Juez del Tribunal de la Diócesis de Brooklyn
Vicario parroquial, Reina de los Ángeles, Sunnyside, Queens