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El Jardín Botánico de Nueva York da vida al Día de Muertos con coloridos altares, flores y recuerdos

*Por Christine Persichette

Los visitantes de la instalación del Día de Muertos del Jardín Botánico de Nueva York recorren coloridos altares, flores, calaveras y una imponente Catrina que rinde homenaje a la tradición mexicana de recordar a los seres queridos difuntos. (Fotos: Katie Vasquez)

BRONX — El Día de Muertos se celebra en un destino neoyorquino lleno de vida.

El 3 de octubre, el Jardín Botánico de Nueva York inauguró una instalación artística y floral de un mes de duración, inspirada en esta querida festividad mexicana que honra la vida y la memoria de los seres queridos que ya partieron.

Los visitantes pueden recorrer un jardín adornado con los símbolos tradicionales de la festividad, entre ellos calaveras dispuestas con gran arte, una gigantesca Catrina y una colorida ofrenda comunitaria, o altar del recuerdo.

“La ofrenda es un espacio para que los visitantes traigan algo con lo que honrar y recordar a su ser querido”, explicó Helena LaPorte-Burns, directora de programación pública del Jardín Botánico de Nueva York. “En gran medida, eso se hace mediante ofrendas de comida o fotografías”.

Richard Heredia, de Long Island City, contó que la instalación le brindó la oportunidad de honrar a su madre, cuyo cumpleaños coincidió con el día de su visita.

“Perdí a mi mamá hace poco, hace un par de años”, relató Heredia. “Hoy, de hecho, habría sido su cumpleaños, así que quería sentirme un poco más cerca de ella”.

Hasta el 2 de noviembre, se invita a los visitantes a traer copias de fotografías u otros recuerdos para dejarlos en la instalación. Quienes no lleven objetos de casa pueden elaborar sus propias ofrendas con los materiales disponibles en una mesa del recuerdo cercana.

Heredia señaló que la festividad ofrece una manera de celebrar la vida de su madre, en lugar de centrarse únicamente en la tristeza de su muerte.

“La muerte no es tan triste. Es una celebración de la vida”, explicó. “Por eso quería estar aquí, verlo y, ya sabes, sentir su energía conmigo hoy”.

Con raíces en las tradiciones de los pueblos indígenas de Mesoamérica, el Día de Muertos se remonta a miles de años atrás. La festividad se celebra cada año el 1 de noviembre, solemnidad de Todos los Santos, y el 2 de noviembre, Conmemoración de Todos los Fieles Difuntos.

Según la tradición, durante estos días se desvanece la frontera entre el mundo de los espíritus y el mundo físico, lo que permite a las almas de los difuntos regresar y reencontrarse con sus seres queridos a través de la comida, la bebida, el baile y la música.

Lizzette Mantilla, otra visitante, comentó que la instalación le atrajo porque ofrece un espacio para reflexionar sobre la pérdida y, al mismo tiempo, mantener viva la memoria de los seres queridos.

“La muerte tiene su etapa, ¿verdad? Es una etapa de duelo. Pero también es una oportunidad para detenernos, recordar y llevarlos siempre con nosotros”, afirmó. “Por eso valoro que haya un momento en el calendario en el que podamos simplemente frenar un poco y recordar a quienes ya no están con nosotros”.

La exposición, que se extiende durante un mes hasta el 2 de noviembre, invita a los visitantes a dejar fotografías, recuerdos u ofrendas hechas a mano en una ofrenda comunitaria.