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Indignación y dolor nacional, la crónica de otra masacre escolar

Un estudiante enciende una vela frente al Capitolio de Carolina del Norte en Raleigh en memoria de las víctimas del tiroteo en Marjory Stoneman Douglas High School, en Parkland, Florida. (Foto CNS / Jonathan Drake, Reuters)

La tragedia ocurrió esta vez en la secundaria Marjorie Stoneman Douglas, localizada en el tranquilo poblado de Parkland, en el sur de la Florida, donde el ex alumno Nikolas Cruz causó la muerte de 17 personas y dejó 14 heridos en una balacera que sembró el terror a nivel nacional el pasado Día de San Valentín.

“Mis oraciones y condolencias están con las familias de las víctimas del terrible tiroteo en Florida. Ningún niño, maestro ni nadie más debería sentirse jamás inseguro en una escuela estadounidense”, dijo Trump en un mensaje publicado en Twitter. Al día siguiente, en un mensaje a la nación, el mandatario expresó: “Estamos comprometidos a trabajar con líderes locales y estatales para asegurar a las escuelas y atacar el problema de la salud mental”, dijo puntualizando el problema de depresión que sufría el pistolero.

El presidente nunca mencionó el tema del arma de alto calibre que utilizó Cruz para cometer su salvaje acto. Cruz, de 19 años, estaba armado con un rifle de asalto tipo AR-15 y numerosas municiones. Había perdido a su madre adoptiva en noviembre, estaba viviendo en el hogar de una familia que le abrió sus puertas y se encontraba severamente deprimido, según informes oficiales.

“Nosotros somos responsables por las atrocidades de este país, dijo Ted Deutch, representante demócrata por el distrito 22 de la Florida en la sala del Congreso.

El congresista demócrata había publicado un editorial en octubre de 2017, tras la matanza en Las Vegas, en el que criticaba el ritual minuto de silencio que se produce en el Capitolio cada vez que ocurre una masacre en manos de un pistolero solitario. “No puedo sentir más que una rabia creciente sabiendo que los momentos de silencio son el principio y el final de la respuesta del Congreso a los miles de estadounidenses que son tiroteados en las calles”.

“Ofrecer ‘oraciones y pensamientos’ sin un debate político sustancial sobre cómo reducir la violencia es parte de un plan diseñado e implementado por la NRA (Asociación Nacional del Rifle) y el mercado de armas que la financia. La industria de las armas controla la agenda republicana sobre armas”.

Esta es la segunda vez en menos de dos años que al senador Rubio le toca reaccionar a una matanza masiva. La anterior fue en junio de 2016 tras el ataque al club Pulse de Orlando, en el que murieron 49 personas.

Jim Gard, un maestro de la escuela, dijo al diario The Miami Herald que los trabajadores del plantel educativo habían sido advertidos de que Cruz representaba una amenaza y no se le debía permitir el ingreso al colegio con una mochila.

“Hubo problemas con él el año pasado amenazando a estudiantes y creo que se le pidió que abandonase el campus”, dijo Gard. En septiembre del año pasado, un bloguero de Misisipi contactó al FBI denunciando a un usuario de YouTube con el mismo nombre del atacante y la agencia de investigación hizo caso omiso al reporte ya que nunca compartió la información con la policía local de Parkland.

La llamada “Masacre de San Valentín” es el décimo octavo tiroteo escolar en lo que va de año y el sexto que ha dejado estudiantes muertos o heridos. También figura como el segundo en número de víctimas fatales desde el tiroteo de la secundaria Sandy Hook en 2012, que dejó 26 muertos.