Por Bill Miller

El detective Steven McDonald, sentado en una silla de ruedas y dependiente de un respirador, enfrentó a una sala llena de reporteros que habían acudido para escuchar su primera declaración pública desde que se convirtió en cuadripléjico varios meses antes.
Steven McDonald, un oficial anticrimen de la Policía de Nueva York que trabajaba de civil, recibió tres disparos el 12 de julio de 1986, mientras intentaba interrogar a tres adolescentes en Central Park. Una bala entró por su garganta y se incrustó en su columna vertebral, paralizando su cuerpo de cuello para abajo.
Los médicos no creían que sobreviviría, pero sobrevivió, cautivando a toda la ciudad, incluido el alcalde Ed Koch y el cardenal John O’Connor, en aquel entonces, arzobispo de Nueva York.
Ambos asistieron a la conferencia de prensa del 1 de marzo de 1987 en el Hospital Bellevue, donde momentos antes el cardenal había bautizado al hijo recién nacido de Steven McDonald, llamado Conor. El detective había recuperado recientemente la capacidad de hablar, aunque con gran dificultad. Por eso, su esposa, Patti Ann, leyó la declaración.
“A veces siento enojo hacia el adolescente que me disparó”, leyó ella, llorando. “Pero más a menudo siento pena por él. Solo espero que pueda orientar su vida a ayudar y no a hacer daño a los demás. Lo perdono y espero que pueda encontrar paz y propósito en su vida”.
Así, el mundo tuvo su primera visión del carácter de Steven McDonald. Su mensaje de perdón se convirtió en un ministerio.
Aunque dependía de una silla de ruedas y de un respirador, viajó por el mundo —incluyendo múltiples visitas a la Diócesis de Brooklyn— compartiendo la alegría y la paz que acompañan al perdón. Murió en 2017, a los 59 años.
Ahora, 40 años después del tiroteo, la Policía de Nueva York renombrará la Academia de Policía de la ciudad en honor a McDonald. La ceremonia del 16 de julio coincidirá con el 42.º aniversario de la fecha en que él ingresó a la academia. La institución está ubicada en College Point, Queens, desde 2014.
“Steven McDonald es verdaderamente la encarnación de lo que queremos que sean nuestros oficiales”, dijo recientemente la comisionada Jessica Tisch durante el discurso anual sobre el “Estado de la Policía de Nueva York”.
“Su historia”, continuó, “llegó a conocerse mucho más allá de esta ciudad porque reflejaba algo más profundo que la labor policial. Reflejaba cómo se ven realmente la fortaleza moral y el valor cuando son puestos a prueba”.
Patti Ann McDonald dijo a Nuestra Voz el 4 de abril que el nacimiento de Conor fortaleció la determinación de su esposo de perdonar.
“Cuando vio a su hijo”, recordó, “Steven supo que, para ser esposo y padre, necesitaba soltar y perdonar al joven que le disparó”.
Ella dijo que el cardenal O’Connor les había explicado que perdonar al adolescente era una cuestión de “aceptar la gracia” para hacerlo.
“A través de nuestra fe, hay gracias que recibimos”, dijo Patti Ann. “Y una de ellas es el perdón. Aceptarla o no es decisión de uno. Steven eligió perdonar. Y, si no lo hubiera hecho, no habría forma de que hubiera podido vivir 30 años y medio más”.
Patti Ann McDonald también relató cómo ella y su hijo se enteraron de que la academia sería renombrada.
Conor, que siguió a su padre en la carrera policial, es ahora capitán de la Policía de Nueva York. Él le informó que la comisionada Tisch quería reunirse con ellos en 1 Police Plaza y que no tenía idea de qué quería conversar con ellos.
Patti Ann contó que, cuando se reunieron el 29 de enero, le preguntó en tono de broma a Tisch si ella y su hijo estaban en problemas.
Pero la comisionada respondió que tenía otra cosa que compartirles: que el departamento quería renombrar la academia en honor a su esposo.
Patti Ann McDonald dijo que normalmente no se queda sin palabras, pero esta vez sí. “Se me cayó la mandíbula”, recordó.
Dijo que Tisch también le comentó que la idea se le ocurrió a principios de enero, durante la misa anual en honor a Steven McDonald celebrada en la Capilla de la Virgen, detrás del santuario de la Catedral de saint Patrick, en honor de María. Esa misa se celebra allí cada año el 10 de enero, fecha de su fallecimiento.
“Que la academia lleve el nombre de Steven es algo que, ni en sus sueños más locos, ni en los míos, ni en los de Conor, jamás imaginamos”, dijo. “Pero, dicho eso, me siento extremadamente honrada y orgullosa de que la comisionada de policía haya sentido con tanta fuerza que debía hacerse”.
Tisch también les dijo a los McDonald que en la misa del 10 de enero fue donde se le ocurrió nombrar al cardenal Timothy Dolan, el arzobispo de Nueva York recientemente retirado, como co-jefe de capellanes de la Policía de Nueva York.
El cardenal Dolan, que celebró la misa funeral de Steven McDonald, elogió a Tisch el 4 de marzo, después de juramentar y recibir su “placa” para ese nuevo cargo.
Dijo que ella “hizo estallar la sala” en aplausos cuando anunció oficialmente la medida al final de su discurso sobre el “Estado de la Policía de Nueva York”, el 10 de febrero.
Aun así, Patti Ann McDonnald afirmó que el cambio de nombre también honra a todos los oficiales de la Policía de Nueva York que murieron o resultaron heridos en cumplimiento del deber, así como a sus familias.
“Me desconcierta y me entristece que haya personas por ahí que sean tan negativas respecto de la policía”, dijo. “Pero cada vez que escucho que un oficial ha sido baleado o herido, inmediatamente regreso al 12 de julio de 1986, igual que le sucede a cualquier otra viuda o viudo. Así que no se trata solo de honrar a Steven. Es por cada oficial de policía que dio su vida o fue herido en cumplimiento del deber”.

