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Mons. DiMarzio sostiene diálogo con los fieles sobre abuso sexual en la iglesia

La Diócesis de Brooklyn produjo un video informativo para abordar las preocupaciones de los feligreses sobre la crisis de abuso sexual en la Iglesia. La iniciativa se produce después de que el Fiscal General del Estado de Nueva York emitió citaciones a las ocho diócesis del estado para entregar archivos relacionados con casos de abuso sexual que se remontan a 1950.

El video presentará un resumen de cuatro reuniones regionales recientes entre Mons. Nicholas DiMarzio, Obispo de Brooklyn, y fieles laicos que tuvieron lugar en cuatro parroquias en Brooklyn y Queens en el transcurso de un mes.

Hubo rondas de preguntas y reacciones de los participantes al final de las cuatro reuniones regionales. (Jorge I. Domínguez-López/ Nuestra Voz)

Mons. Raymond Chappetto, Obispo Auxiliar de Brooklyn y Vicario general y Vicario para el clero y la vida consagrada, dio la bienvenida a aproximadamente 1,000 participantes de diferentes parroquias a las cuatro reuniones. Primero, los asistentes escucharon varias presentaciones y luego participaron en una sesión de preguntas y respuestas con el Obispo DiMarzio.

“Es muy importante que el liderazgo en nuestras parroquias entienda este tema tan complejo y difícil”, dijo el obispo DiMarzio al comienzo de la cuarta sesión, celebrada en la iglesia de Santo Tomás Aquino en Flatlands, el 8 de noviembre.

Ese “tema tan complejo y difícil” ocupó con frecuencia titulares este verano. Por lo que Mons. DiMarzio decidió celebrar las reuniones para conversar con los fieles y, lo que es más importante, para escuchar lo que estos tuvieran que decir y responder a sus preocupaciones sobre el abuso sexual en la Iglesia católica.

Regional Meetings with Bishop DiMarzio and Lay Faithful of the Diocese in Brooklyn and Queens

We would like to share with you this video of four regional meetings Bishop Nicholas DiMarzio held with parishioners from across the diocese in Brooklyn and Queens regarding the clergy sex abuse crisis, its history, and our response. The presentation by Bishop DiMarzio and diocesan officials is followed by questions and answers with the faithful of the Diocese of Brooklyn.

Posted by Diocese of Brooklyn on Friday, December 14, 2018

“Esta situación fue considerada una epidemia”, dijo Mons. DiMarzio al presentar al comienzo de la noche un video sobre la crisis de abuso sexual.

“Una epidemia es algo que tiene un comienzo, un clímax y luego termina. Esa es la clave que debemos comprender esta noche, que el abuso sexual en la Iglesia realmente se ha extinguido como una epidemia”.

En el video, los participantes pudieron ver varios gráficos que muestran cómo la crisis de abuso sexual ha disminuido radicalmemente. Los datos y los gráficos provienen de un estudio independiente realizado por investigadores del Colegio de Justicia Criminal John Jay. El obispo señaló que la crisis de abuso llegó a su punto máximo en la década de 1980 y que la mayoría de los abusadores eran sacerdotes que hicieron sus estudios de seminario en las década de 1950 y 19 60. Continuó explicando cómo la selección de candidatos a sacerdotes y los métodos de formación han cambiado en la Diócesis de Brooklyn en respuesta a las causas de la crisis reveladas por el estudio de John Jay.

Testimonios de sobrevivientes

Los participantes también vieron un video con el testimonio de sobrevivientes de abuso sexual del clero dentro de la Diócesis de Brooklyn. Las víctimas compartieron experiencias dolorosas y explicaron cómo la diócesis les ha ayudado a superar el trauma y los desafíos que tuvieron que enfrentar como resultado del abuso.

Después del video, la Vicecanciller diocesana y Coordinadora de Asistencia a las Víctimas, Jasmine Salazar, explicó lo que la diócesis ha hecho por quienes han sufrido el abuso sexual por parte de miembros del clero.

Durante el diálogo, desde la izquierda: Maryellen Quinn, cordinadora diocesana de Ambiente Seguro, el Obispo de Brooklyn, Mons. Nicholas DiMarzio, Jasmine Salazar, Vicecanciller diocesana y coordinadora de Asistencia a las Víctimas, y Mons. Raymond Chappetto, Obispo Auxiliar de Brooklyn, Vicario General de la diócesis y Vicario para el clero y la vida consagrada. (Jorge I. Domínguez-López/ Nuestra Voz)

“Sé que este no es un tema fácil”, apuntó. “Pero como fieles católicos, es uno con el que muchos de nosotros hemos luchado a través de los años y tenemos muchos sentimientos y preguntas, especialmente con todo lo que se ha publicado en los medios últimamente”.

Ella habló sobre los programas que tiene la diócesis para asistir a las víctimas y también sobre los canales para reportar nuevos casos, incluida la línea confidencial de denuncia de abuso sexual diocesana 888-634-4499. También explicó cómo su oficina trabaja con los sobrevivientes de manera regular y organiza la misa anual de Sanidad y Esperanza, celebrada por el obispo, para los sobrevivientes y sus familias.

Maryellen Quinn, coordinadora diocesana de Ambiente Seguro, habló sobre la prevención del abuso sexual. Explicó cómo la diócesis ha implementado los lineamientos de la Carta para la Protección de Niños y Jóvenes adoptados por la Conferencia de Obispos Católicos de los Estados Unidos en 2002.

Entre otros programas, mencionó que su oficina capacita a todos los niños en escuelas católicas y programas de educación religiosa sobre cómo reconocer y reportar el abuso sexual. Cualquier persona que trabaje o sea voluntaria en la diócesis debe estar capacitada para reconocer y prevenir el abuso sexual, dijo, y señaló que cada empleado y voluntario pasa por una verificación de antecedentes penales.

Los asistentes tuvieron la oportunidad de expresar sus preocupaciones y hacer preguntas al panel. (Jorge I. Domínguez-López/ Nuestra Voz)

El Obispo DiMarzio luego compartió detalles sobre el Programa Independiente de Reconciliación y Compensación (IRCP, por sus siglas en inglés) iniciado por la diócesis el año pasado. En el marco del programa, la diócesis invitó a las víctimas a presentarse y trabajar con un bufete de abogados para llegar a una resolución con la diócesis.

“Realmente no teníamos idea de cuántas víctimas existían”, dijo el obispo. “Antes de 2002, solo conocíamos el 14 por ciento de las personas que han participado en este programa. El número de reclamaciones hasta la fecha es de aproximadamente 476 personas, y aún no ha terminado”.

“El número de perpetradores ha aumentado a 106 sacerdotes”, continuó el Obispo DiMarzio, “lo que representa menos del cinco por ciento de todos los sacerdotes que han estado trabajando desde 1950 hasta el presente en la diócesis”.

Preguntas y respuestas sinceras

Durante la sesión de preguntas y respuestas, Julie, una parroquiana de St. Savior en Park Slope, dijo que “la Iglesia se beneficiaría dramáticamente si presentamos mujeres fuertes en posiciones de liderazgo clave para equilibrar este patriarcado que hemos sido viviendo desde el comienzo de los tiempos”. Su comentario fue recibido con un aplauso.

La vicecanciller Jasmine Salazar explicó a los presentes los programas de asistencia a las víctimas que ha implementado la diócesis y las vías para reportar nuevos casos. (Jorge I. Domínguez-López/ Nuestra Voz)

“Estoy flanqueada por dos mujeres que tienen grandes responsabilidades dentro de la diócesis”, respondió el obispo. “Creo que eso habla por sí solo”.

Se refería a Salazar y Quinn, quienes compartían la mesa principal con los obispos DiMarzio y Chappetto.

Tom, un feligrés de la Co-Catedral de San José, en Prospect Heights, le preguntó al obispo cuándo iba la diócesis a publicar todos los nombres de sacerdotes, muertos o vivos, históricamente acusados de abuso sexual. También preguntó si la diócesis planeaba vender la residencia episcopal para pagar los acuerdos financieros, como han hecho otras diócesis.

Según Mons. DiMarzio, la diócesis revelará los nombres de todos los clérigos acusados de abuso sexual cuando termine el programa de reconciliación. Dijo que era importante esperar porque divulgar los nombres antes de tiempo podría motivar las falsas reclamaciones contra sacerdotes fallecidos.

El obispo DiMarzio también dijo que no han descartado la posibilidad de vender la residencia del obispo, aunque precisó que no ha sido necesario hasta ahora.

Angela, de la parroquia de St. Augustine, en Park Slope, cuestionó la cultura que toleraba y ocultaba los abusos sexuales en la Iglesia. El obispo explicó que el problema del abuso sexual no fue confrontado por la sociedad hasta hace poco. Usó un ejemplo de cuando estudió su carrera en Trabajo Social en la década de 1970. En ese momento el abuso sexual no era parte del currículo.

“El tema del abuso sexual se ha ocultado en nuestra sociedad”, dijo el obispo.

La hermana Elizabeth de la parroquia de la Resurrección, en Gerritsen Beach, habló sobre sus experiencias en los años ochenta. Varios muchachos de su parroquia le contaron sobre la conducta impropia de algunos sacerdotes, dijo, pero cuando trató de reportar a esos sacerdotes, nadie quería escuchar sus reclamaciones.

Ella le preguntó al obispo: “La cultura clerical no permitió entonces que [las víctimas] se expresaran. ¿Qué piensan hacer ustedes al respecto ahora?”

(Jorge I. Domínguez-López)

La cultura ha cambiado completamente, respondió el obispo DiMarzio. “Tenemos solo dos casos desde 2002”. Añadiendo que aunque dos casos ya son demasiado, las estadísticas muestran que la crisis ha disminuido. También recordó que apenas dos meses después de su llegada a la diócesis como obispo en 2003, activó la línea telefónica de denuncias de abuso sexual.

Mientras abordaba otras preguntas y comentarios, Mons. DiMarzio señaló los esfuerzos de la Diócesis de Brooklyn y Queens, junto a otras del país, para combatir este crimen. También dijo que los datos muestran que la crisis del abuso sexual ha terminado, aunque sea ahora, a través de los informes judiciales, que muchas personas están descubriendo los detalles.

Si bien el abuso sexual ha ocurrido en muchas otras instituciones, el escrutinio que ha recibido la Iglesia es extraordinario, señaló el obispo DiMarzio, agregando que aún existe el riesgo de que la diócesis tenga que declararse en bancarrota por los acuerdos financieros relacionados con los casos históricos de abuso sexual.

“Tenemos solo dos casos desde 2002”, dijo Mons. DiMarzio. Añadiendo que aunque dos casos ya son demasiado, las estadísticas muestran que la crisis ha disminuido. (Jorge I. Domínguez-López/ Nuestra Voz)

Hubo preguntas puntuales de los participantes y reacciones positivas al final de las sesiones. Vincent, un feligrés del Santo Nombre de Jesús, expresó su satisfacción con este tipo de reuniones. “Creo que fue muy bueno que el obispo proporcionara información exacta sobre lo que realmente está sucediendo. Es importante para nosotros recibir esa información de nuestro propio obispo y no solo a través de los medios de comunicación”.

Otros vieron las sesiones como un momento de unidad en un tiempo difícil.

“Creo que despertó nuestra conciencia sobre los problemas que están ocurriendo en la Iglesia, pero también nos unió para fortalecer nuestra comprensión y ver el camino que debemos seguir a partir de aquí”, dijo Tom, feligrés de la Iglesia del Sagrado Corazón, en Glendale.