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Padre de estudiante de medicina de Loyola es deportado

WASHINGTON (CNS) — Félix García, padre de una estudiante de medicina de la universidad Loyola que había recibido el apoyo de grupos católicos tratando de liberarlo de un centro de detención de inmigración, fue deportado en abril a Guatemala, lugar que no ha visto por más de 20 años, según un comunicado de la Red de Solidaridad Ignaciana o Ignatian Solidarity Network.

García, de 51 años de edad, fue arrestado en enero mientras se reportaba a las autoridades como lo hacía regularmente en una oficina de inmigración en Georgia. Él era residente de Calhoun, Georgia, su hogar durante más de dos décadas y fue allí donde escogió asentar a su familia después de huir de la violencia en Guatemala.

Él había estado asistiendo rutinariamente a reuniones con el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas de Estados Unidos desde 2009, cuando agentes llegaron a su trabajo y detuvieron a trabajadores indocumentados como él. Ya que no tenía antecedentes penales, él nunca había sido una prioridad para ser deportado hasta enero, cuando se presentó para su visita regular y fue detenido.

Su hija de 27 años, Belsy García Manrique, matriculada en la escuela de medicina Stritch de la universidad jesuita Loyola en Chicago, desde entonces había estado intentando liberarlo y parar la deportación. Algunos grupos católicos organizaron una campaña de escribir cartas para mostrar apoyo.

“Más de 4,500 cartas fueron enviadas a la oficina del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas de Estados Unidos en Atlanta y compartidas con los miembros del Congreso que representan a la familia García. Muchas de estas cartas se produjeron porque comunidades específicas respaldaron a Félix”, dijo en un comunicado Christopher Kerr, director ejecutivo de la red ignaciana.

El señor Félix García junto a sus tres hijas. Foto cortesía

“Tristemente, durante los próximos meses más familias enfrentarán la realidad que la familia García está experimentando. Nuestro sistema de inmigración está descompuesto y personas jóvenes y ancianas, que son parte de los núcleos de nuestras comunidades, de nuestros recintos, de nuestras comunidades religiosas, etc., están atrapadas en las sombras”, él dijo.

Kerr pidió privacidad para la familia y dijo que aunque el esfuerzo para ayudar a la familia García no tuvo éxito, los esfuerzos no fueron en vano. “Les dieron un sentido de acompañamiento y apoyo en tiempos tremendamente difíciles”, él dijo.