Biblia

¿Qué significaba la estatua de Nabucodonosor?

“¿Conocen la estatua de oro y pies de barro?” Así comenzaba el sacerdote su plática. Quería explicarles el misterio de una estatua narrada en la biblia. Sin esperar respuesta, abrió el libro santo y buscó entre sus páginas al libro de Daniel, cuyo texto está lleno de sueños y revelaciones. En él se habla de una misteriosa estatua.

Daniel fue un niño judío llevado cautivo de Jerusalén a Babilonia. Consiguió un alto puesto en la corte del rey Nabucodonosor. Inspirado por Dios, tuvo unos sueños sobre el futuro del pueblo judío. Él las describió con imágenes alegóricas. Al estilo de los escritos apocalípticos, narra hechos históricos concretos con profusión de figuras simbólicas. Uno de estos sueños fue una estatua enigmática.

La estatua tenía una cabeza de oro fino, el pecho y los brazos eran de plata, el vientre y las caderas de bronce, las piernas de hierro, y los pies de hierro mezclado con arcilla. (Dan 2,32-33).

El profeta no tenía ninguna intención en dejarnos perdidos sin entender lo que significaba esta extraña estatua. Por ello, a continuación, explica con detalle.

La cabeza de oro eres tú. Después de ti seguirá un reino inferior al tuyo, luego un tercero que será de bronce y que dominará toda la tierra. Después vendrá un cuarto reino que será fuerte como el hierro. (Dan 2,38-40).

El estudio de la historia de los reinos e imperios de aquella época ha sido importante para conocer el significado del sueño. Así han podido explicar las partes de la efigie, concluyendo: La cabeza de oro simboliza el reino de Nabucodonosor. El pecho de plata representa al imperio medo-persa. A éste le sucederá (vientre de bronce) el reino griego de Alejandro Magno. El cuarto reino, fuerte como el hierro, pero frágil como la arcilla simboliza al imperio romano. Sus alianzas matrimoniales resultaron ineficaces, “el hierro no puede unirse con la arcilla”. Será un misterioso reino agresivo, fuerte y débil a la vez. A este último reino suplantará un reino del “Dios de los cielos”, que no será destruido jamás. Daniel ofrece la esperanza de que el reino de Dios está cerca, como anunciará Jesús.

Los reinos de la tierra, que se sucedieron destruyéndose mutuamente, son cuatro. Cuatro es una cifra simbólica que la Biblia utiliza frecuentemente para designar las fuerzas terrestres.

En medio del fuego había cuatro seres vivos. Tenían la misma forma: cada uno tenía cuatro caras y cuatro alas. (Ez 1,5-6).

Al final del sueño, una piedra arrojada contra la estatua de los imperios humanos, que pulveriza el hierro, el bronce, la arcilla, la plata y el oro. La piedra es el símbolo del Señor en la historia de Israel. Como dice el salmo, Yahvé es la roca de salvación.

El Señor es mi roca y mi fortaleza; es mi libertador y es mi Dios, es la roca que me da seguridad; es mi escudo y me da la victoria. (Sal 18,2-3).

Contra lo que pudiera pensarse, el sueño de la estatua no estaba dirigido al emperador Nabucodonosor. Sus palabras eran un mensaje para los judíos angustiados y perseguidos. Quería ofrecerles la esperanza de que el reino de Dios estaba cerca. Por ello, le exhorta a la fidelidad de la ley de los padres en las tribulaciones presentes. ¿Qué mensaje le manda hoy a usted el sueño de la estatua?