Opinion

Destrezas interculturales y evangelización

Hace poco tuve la dicha de asistir a la Conferencia Anual de la Asociación Nacional de Ministerios Laicos (NALM) en Albuquerque, Nuevo México.

Como líder laica de la llamada “diócesis de inmigrantes”, me resultó muy interesante la presentación “Desarrollar destrezas interculturales”, que ofrecieron el padre Allan Figueroa Deck y la Srta. Cecile Motus. En su conferencia abordaron temas vitales para el ministerio en nuestra multicultural Diócesis de Brooklyn.

El padre Deck y la Srta. Motus hablaron sobre las diferentes definiciones de la cultura y los malentendidos que se producen cuando las diferencias en las cosmovisiones culturales afectan la comunicación. La cultura es como un témpano de hielo. La parte visible, que está por encima del agua, son los aspectos externos de una cultura: conductas, vestimentas, idioma, comida, rituales.

La parte invisible del témpano son los valores y creencias, como el concepto de Dios y la fe; la percepción de sí mismo, el hombre y el mundo; y también conceptos como el destino y la suerte, el trabajo, el sufrimiento, la dignidad y la igualdad. Tenemos la tendencia a reducir las culturas a “compartimientos” basados en prejuicios, estereotipos y discriminación.

El miedo, la ignorancia, el racismo y el pecado generalmente son la raíz de esas actitudes. Sin embargo, según la Srta. Motus, “la Iglesia necesita líderes culturalmente competentes que reconozcan y respondan a la realidad del racismo y se atrevan a amar a otros como Jesús nos ama”.

La sensibilidad cultural y las destrezas interculturales son esenciales para la inculturación del Evangelio. La Iglesia primitiva también se ocupó de estas cuestiones. En su carta a los Gálatas, Pablo nos recuerda: “Porque todos los que fueron bautizados en Cristo, de Cristo se han revestido. No hay judío ni griego; no hay esclavo ni libre; no hay hombre ni mujer, porque todos son uno en Cristo Jesús” (Gal. 3: 27-28).

La Conferencia Estadounidense de Obispos Católicos reconoce que “la inculturación del mensaje evangélico es una misión urgente de las diócesis de los Estados Unidos, ya que correlaciona la fe y la vida” (Directorio Nacional para la Catequesis). Y san Juan Pablo II dice en Ecclesia in America (70): “Es necesario inculturar la predicación, de modo tal que se proclama el Evangelio en la lengua y en la cultura de sus oyentes”.

La teología del Ministerio Intercultural se basa en la dignidad de la persona humana y en el amor universal de Dios —un amor que es para todos. El padre Deck hizo referencia a la imagen que usa el papa Francisco de “una Iglesia en salida”, una iglesia donde Jesús nos dice: “¡déjame salir!” ¡Jesús está ansioso por tocar los corazones de todos! Nadie debe ser excluido; todo el mundo debe ser aceptado y acogido, sin importar el país de origen, el idioma, el sexo, la edad o condición social.

Animo a todos los líderes y feligreses de la iglesia a trabajar por mejorar sus destrezas interculturales. Hay una gran diferencia entre ayudar a las personas a sentirse “bienvenidos” en una parroquia y ayudarles a “pertenecer” y ser parte integral de la comunidad de la Iglesia. Todos podemos aprender a ser más sensibles y acogedores. Es nuestro deber como discípulos de Cristo Jesús.


Para obtener más información sobre
competencias interculturales, visite:

www.usccb.org/issues-and-action/cultural- diversity/intercultural-competencies/index.cfm

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