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La comunidad uruguaya honra a la Virgen de Caacupé

El 5 de diciembre, la comunidad paraguaya se regocijó al celebrar la fiesta de la Virgen de Caacupé con monseñor Octavio Cisneros, obispo auxiliar de Brooklyn, y monseñor Gabriel Narciso Escobar, obispo del Vicariato Apostólico de Chaco Paraguayo.

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Monseñor Octavio Cisneros, obispo auxiliar y vicario de Asuntos Hispanos de Brooklyn, al inicio de la misa.

La celebración tuvo lugar en la parroquia de Nuestra Señora de Fátima en Jackson Heights. La fiesta de la Virgen de Caacupé se celebra el día de la Inmaculada Concepción.

“Es nuestra madre”, dijo Gabriel Arce, un parroquiano de la Sagrada Familia, Fresh Meadows, quien participó en la misa con su esposa Inés y sus hijos. “Somos muy devotos de nuestra Virgen de Caacupé porque es parte de nuestra tradición”.

La devoción empezó en el siglo XVI cuando una tribu enemiga perseguía a José, un indígena guaraní de la misión franciscana de Tobati. Acorralado, José se escondió en un gran árbol y le pidió protección a su madre en el cielo, la Virgen Inmaculada, prometiendo que si sobrevivía le tallaría una imagen de madera. Sus perseguidores no lo vieron y, una vez a salvo, él cumplió su promesa. José llevó la imagen a la iglesia de Tobati. Pormuchosaños,lasoraciones por la intercesión de María de Caacupé fueron respondidas y la imagen fue reconocida cómo “Nuestra Señora de los Milagros de Caacupé”. El papa Francisco visitó el sitio de peregrinación durante su visita a Sudamérica en julio.

Muchos de los 500 feligreses en la misa de Queens también han hecho peregrinajes a Caacupé, como Esteban Fernández, el director del coro.

“Caminábamos desde ciudades vecinas, incluso con jóvenes y otros peregrinos”, dijo. “¿Cómo se puede amar al hijo si no amamos a su madre?”

Siendo el inicio del Año de la Misericordia, monseñor Escobar dijo en su homilía que el Papa ha pedido vivir el amor misericordioso de Dios.

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Monseñor Gabriel Narciso Escobar, obispo paraguayo, da la homilía durante la misa en honor a la Virgen de Caacupé en Jackson Heights.

“Tenemos que ser capaces de ponernos las pilas para levantarnos y ser capaces de vivir esa misericordia con mi familia, con mis compañeros de trabajo, con las personas con quienes nos relacionamos”, dijo el obispo. “Una palabra, un gesto, un testimonio puede salvar al hermano”.

Esta celebración fue organizada por la Comisión Virgen de Caacupé de Queens e incorpora aspectos culturales y religiosos muy arraigados en las tradiciones paraguayas. La celebración incluyó oraciones y cantos en español y guaraní, la lengua indígena que habla la mayoría de paraguayos.

Nelly Gamarra, una de las fundadoras de la comisión, explicó que Juan Carlos Wasmosy, presidente de Paraguay de 1993 a 1998, mandó la réplica de la imagen de la Virgen a Nueva York a mediados de los años noventa. Hacía más de 18 años que un obispo paraguayo no visitaba a la comunidad para celebrar la fiesta de la Virgen de Caacupé, agregó.

“Es el día donde nos encontramos la mayor cantidad de paraguayos”, dijo.

Después de la misa, los festejos continuaron con comida y canciones y bailes dedicados a la Virgen.

Al empezar la serenata en honor a la Virgen, monseñor Escobar, quien es el responsable de la pastoral de movilidad humana de la Conferencia Episcopal Paraguaya, les recordó a todos que les den la mano a los nuevos migrantes y que se comprometan con sus parroquias.

“Como colectividad paraguaya hay que estar unidos en aquello que nos identifica, no solamente nuestros colores patrios sino también nuestra vida de fe”, expresó.