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Cómo un viaje en tren en la infancia de un neoyorquino con Fulton Sheen lo llevó a una peregrinación por su beatificación

Catherine Heeb, Sean D’Arcy y Lauren Megliorie viajaron de la ciudad de Nueva York a San Louis para la beatificación del arzobispo Fulton Sheen Hoy, D’Arcy es feligrés de la Church of St. Agnes, ubicada en la calle 43 Este, en Midtown Manhattan, donde el arzobispo Sheen pasó los últimos años de su vida predicando y evangelizando. (Fotos: Wandy Felicita Ortiz y cortesía de Sean D’Arcy)

UPPER EAST SIDE — Cuando el arzobispo Fulton Sheen fue beatificado el 24 de septiembre, Sean D’Arcy se encontraba entre las decenas de miles de personas presentes, junto con más de una docena de fieles de la iglesia de St. Agnes, donde el arzobispo Sheen pasó los últimos años de su vida predicando y evangelizando.

El grupo voló de la ciudad de Nueva York a San Luis, Misuri, el 22 de septiembre, antes de la beatificación.

Para D’Arcy, quien habló con Nuestra Voz mientras empacaba para el viaje, la experiencia ya le había traído recuerdos de un encuentro que él y su familia tuvieron con el arzobispo Fulton Sheen hace más de 60 años.

En 1962, D’Arcy recuerda haber viajado en tren de Búfalo a Siracusa con su madre y sus tres hermanos, cuando el entonces Mons. Sheen notó que los niños peleaban por el asiento junto a la ventana y se ofreció a ayudar a poner orden.

Su madre, Mary Lou, aceptó, y Mons. Fulton Sheen entretuvo a D’Arcy, quien entonces tenía 2 o 3 años, durante la hora siguiente señalando cosas por la ventana del tren y describiendo el paisaje.

“Simplemente nos estábamos divirtiendo”, recordó D’Arcy, señalando que no fue sino hasta después que se dieron cuenta de que se trataba del arzobispo Sheen, cuyo programa de televisión y sus programas de radio eran habituales en el hogar católico de su familia en Búfalo. D’Arcy dijo que, después de aquel encuentro en el tren, su madre siguió enseñándoles a él y a sus hermanos sobre el arzobispo Sheen, lo cual dio lugar a una devoción e interés que llevó consigo hasta la edad adulta.

El primer trabajo de D’Arcy tras graduarse de la Universidad de Columbia en 1981 fue en el Edificio Chrysler, que estaba justo enfrente de la iglesia de St. Agnes, en la calle 43 Este, en Midtown Manhattan, la cual fue la parroquia del arzobispo Sheen en los últimos años de su vida.

D’Arcy dijo que la iglesia se convirtió para él en una parada de oración durante sus días de trabajo y que, con el tiempo, debido a su conexión e interés por el arzobispo Sheen, se convirtió en su parroquia. En 2025 encabezó los esfuerzos para establecer una misa mensual destinada a instruir a los feligreses sobre el arzobispo Sheen y su legado. Según D’Arcy, esas misas se celebraron todos los meses desde mayo de 2025 hasta mayo de 2026.

“Sentí que la misa (dedicada al arzobispo Sheen) fue una preparación para esta beatificación, porque yo no tenía idea de que la beatificación se iba a realizar, pero sentí el llamado a organizar esta misa”, explicó. “Creo que el Espíritu Santo estaba obrando. De alguna manera fue preparando el ambiente, hizo que todos pensaran en esa dirección. El momento fue perfecto”.

D’Arcy viajó a la beatificación con su hermana, Catherine Heeb, quien también iba en el tren cuando la familia se encontró con el arzobispo Sheen, y con la amiga de la familia Lauren Megliorie.

“Es simplemente un regalo. Sigue difundiendo el mensaje: lo que él hizo, lo que significó, y esto es realmente enorme para Estados Unidos”, dijo Heeb sobre la beatificación del arzobispo Sheen. “Esto es muy, muy especial para todo el país”.