Nuestra diócesis

Mons. Robert Brennan encabeza a los fieles en una procesión por la dignidad de los migrantes

*Por Paula Katinas

Mons. Robert Brennan encabeza la procesión desde St. Jerome Church, en Newkirk Avenue, hacia la siguiente estación, en St. Thérèse of Lisieux Church, en Avenue D. (Fotos: Paula Katinas)

EAST FLATBUSH — Encabezados por Mons. Robert Brennan, cientos de fieles salieron a las calles el 17 de octubre en una procesión de oración para expresar su solidaridad con los migrantes haitianos, atrapados en un turbulento panorama político y enfrentados a la deportación.

Bajo el nombre de “Vía Crucis por la Dignidad de los Migrantes”, la procesión partió de St. Jerome Church, en East Flatbush —una parroquia con una numerosa población haitiana—, y se dirigió a otras dos iglesias de la zona: St. Thérèse of Lisieux y St. Vincent Ferrer.

“Esto se trata, en realidad, de dos cosas: acompañamiento y solidaridad”, declaró Mons. Brennan a Nuestra Voz. “Todos estamos aquí acompañando espiritualmente a quienes no pueden hacer este recorrido por miedo y que viven procurando no llamar la atención. Caminamos juntos por la dignidad de todos los migrantes y por la dignidad humana”.

La preocupación por el bienestar de los migrantes —en particular, de los haitianos que huyeron de su país insular a causa de la pobreza y la violencia de las pandillas— se intensificó tras la decisión, anunciada el 29 de julio por el Departamento de Seguridad Nacional de EE. UU. (DHS), de revocar el Estatus de Protección Temporal (TPS) a cientos de miles de haitianos que viven en Estados Unidos.

El TPS permite a inmigrantes de determinados países permanecer en EE. UU. cuando las condiciones en sus países de origen se han deteriorado hasta el punto de que no es seguro regresar. En su anuncio del 29 de julio, el DHS afirmó que “Haití ya no cumplía las condiciones para su designación”.

Según Global Refugee, unos 350.000 haitianos podrían verse obligados a abandonar EE. UU. como consecuencia de la pérdida del TPS.

“Fue injusto atacar el TPS, porque está vigente desde los años noventa. No entiendo por qué lo eliminaron”, afirmó Ronald Paul, feligrés de St. Jerome Church. “Estoy aquí para apoyar a los migrantes y demostrarles que me importan”.

Otra feligresa de St. Jerome, Gladys Chaubet, quien llegó a EE. UU. desde Haití en 1980, señaló que era importante mostrar apoyo a las personas cuya situación migratoria es incierta.

“Los haitianos no merecen esto”, sostuvo. “Económicamente, hemos contribuido a Estados Unidos. Trabajamos duro. Muchos están en hospitales como enfermeros y médicos. Mucha gente trabaja en el sector de la salud. Pagamos impuestos”.

La procesión tuvo lugar tres semanas después de que la Iglesia católica celebrara la 112.ª Jornada Mundial del Migrante y del Refugiado. En un mensaje con motivo de la jornada, el 27 de septiembre, el papa León XIV expresó su preocupación por la seguridad de los niños y adolescentes “que se ven obligados a abandonar su patria a causa de la guerra, la pobreza, la violencia, los desastres ambientales y otras tragedias”.

Durante la Misa que celebró en St. Jerome Church antes de la procesión, Mons. Brennan bendijo 60 cruces de madera para que los participantes las llevaran; cada una portaba el nombre de una persona fallecida en centros de detención desde 2024.

La procesión evocó el Vía Crucis: los participantes se detenían en cada iglesia para rezar y meditar sobre el camino de Jesucristo hacia su crucifixión en el Calvario. En cada una de las 14 estaciones, Mons. Brennan ofreció intenciones de oración por los migrantes que han sufrido humillaciones e injusticias, por los padres e hijos que han sido separados, por los trabajadores sanitarios y sociales afectados por el vencimiento del TPS y por quienes permanecen recluidos en centros de detención.

“Caminamos con Jesucristo porque Él vino a recorrer el camino con nosotros”, afirmó Mons. Brennan. “Creemos firmemente que no recorrió ese camino una sola vez, sino que hoy lo recorre con nosotros”.

Al inicio de la procesión, los participantes se reunieron en las escalinatas de St. Jerome Church con carteles y cruces.