Biblia

Cordero y corderos

“Jesús es el Cordero de Dios“. Aquel niño lo había escuchado muchas veces en la misa. Conocía muchos detalles de la vida del Señor. Pero no sabía qué día le crucificaron. No es de extrañar, pues nadie está seguro ni del día ni de la hora. Los mismos evangelios son claros.

La crucifixión del Señor tuvo lugar durante la administración de Poncio Pilato. Aunque no existe un consenso sobre la fecha exacta de la muerte de Jesús, se estima que la fecha de la crucifixión fue entre los años 30 al 33. Es generalmente aceptado que ocurrió en un viernes antes de Pascua. No es de extrañar estas imprecisiones, pues en la época de Jesús no había relojes. Los romanos tenían un calendario solar. Los judíos se regían por las fases de la luna o por la cosecha de la cebada. Con dificultad se sabía el día exacto o incluso mes de Pascua en un año determinado. Nos quedamos con esta inseguridad.

Veamos algunas etapas importantes. Las autoridades religiosas gritaban cada vez con más fuerza:

“¡Que sea crucificado!”

Finalmente, Pilato en un pergamino firma el documento y lo sella. De este modo, ya no puede haber apelaciones ni cambios a esta decisión oficial.

El capitán da a sus soldados la orden de salida. Gran cantidad de curiosos están a la espera. Un grito de horror sale de la muchedumbre. Por la puerta principal salen dos soldados cargando el grueso madero, usado en crucifixiones. La gente sabe lo que significa. El Maestro va a ser muerto en la cruz. La crucifixión la más aborrecible de las muertes. Incluso lo reconoció un célebre humanista romano, Cicerón, que dijo:

“La cruz es el más cruel y terrible castigo”.

Jesús, ya libre de sus cadenas, se acerca al madero recién traído, lo besa y lo carga en su hombro derecho. No han sido necesarios mandatos, ni imposiciones. El toma la iniciativa. El es dueño de su propio destino. El es el que decide. Como Rey fuerte y victorioso no ofrece muestras ni de debilidad, ni de miedo.

Dos soldados con sus trompetas anuncian el comienzo de la marcha. El Señor con la cruz en sus hombros recuerda unas narraciones bíblicas. Abraham cargó sobre las espaldas de Isaac la madera para el fuego del sacrificio. Isaac había aceptado ser el cordero del sacrificio. La matanza del cordero se estableció el 14 del mes Nisán. Ese día era la víspera de la celebración de la Pascua. La orden de Moisés era clara:

“Tendrán que matar un cordero por familia”, Ex 12,3.

¿Cuándo tuvo lugar? ¿Qué día? ¿A qué hora? El evangelio de Juan, lleno de sabiduría y simbolismo, en sorprendente coincidencia, presenta juntos en el mismo lugar, el mismo día y a la misma hora al Cordero de Dios y a los corderos de la Pascua. La pared del templo separa a los corderos degollados por los sacerdotes del Cordero cargando con la cruz. Nada extraño. El Cordero asesinado es el símbolo de Jesús. Es el que quita los pecados del mundo, como dijo el Bautista.

¿Es importante determinar la cronología de la crucifixión? ¡Sin duda! Pero no podemos olvidar que el cordero de la Pascua judía simbolizaba a Jesús, Cordero de Dios, como se proclama en la misa.

¿Cómo se relaciona usted con el Cordero de Dios?