Nacionales

El presidente de la USCCB explica cómo se preparó la discusión planificada sobre la Eucaristía

WASHINGTON (Por Dennis Sadowski/CNS) — Tras recibir una carta sin precedentes firmada por 67 obispos pidiendo una demora en la discusión durante la próxima asamblea general de primavera de los obispos sobre si se debe preparar un documento de enseñanza sobre la recepción de la Comunión, el presidente de la Conferencia de Obispos Católicos de EE.UU. (USCCB)) explicó en un memorando el procedimiento que se siguió para llevar el tema a votación durante la reunión virtual del 16 al 18 de junio.

La polémica es otro capítulo de un debate cada vez más público entre los obispos sobre si se les debe negar la Eucaristía a los políticos católicos que apoyan la legalización del aborto.

En un memorando del 22 de mayo a sus compañeros obispos, Mons. José H. Gomez, arzobispo de Los Ángeles explicó que el Comité Administrativo de la USCCB aprobó una solicitud del obispo Kevin C. Rhoades de Fort Wayne-South Bend, Indiana, para comenzar la discusión sobre la redacción de un documento que examine el “sentido de la Eucaristía en la vida de la Iglesia”.

En esta foto de archivo del 20 de noviembre de 2019 se ve al arzobispo José H. Gómez de Los Ángeles, presidente de la Conferencia de Obispos Católicos de EE. UU. (CNS / cortesía de Arquidiócesis de Los Ángeles)

El Comité Administrativo que incluye oficiales de las conferencias estatales y todos los presidentes de los comités, estableció la agenda de la asamblea de primavera durante su reunión de marzo.

Mons. Rhoades preside el Comité de Doctrina de la Conferencia Episcopal, que redactaría el documento si fuera aprobado por la asamblea en pleno.

El memorando de Mons. Gómez llegó en respuesta a una carta del 13 de mayo, que fue obtenida por Catholic News Service, firmada por 67 obispos solicitando que cualquier discusión sobre “coherencia eucarística” fuera eliminada de la agenda de la asamblea.

La carta cita la correspondencia del 7 de mayo del cardenal Luis Ladaria, prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe en el Vaticano, dirigida al arzobispo Gómez.

La solicitud de los 67 obispos dice que “instamos respetuosamente a que toda la discusión y el trabajo de los comités en toda la conferencia sobre el tema de la dignidad eucarística y otras cuestiones planteadas por la Santa Sede se pospongan hasta que todo el cuerpo de obispos pueda reunirse en persona”.

Entre los firmantes se encuentran cuatro cardenales, de los 16 que existen en los Estados Unidos: el cardenal Blase J. Cupich de Chicago, el cardenal Wilton D. Gregory de Washington, el cardenal Sean P. O’Malley de Boston y el cardenal Joseph W. Tobin de Newark, Nueva Jersey.

El arzobispo Gómez explicó que las reglas de la USCCB requieren que primero se le pregunte al cuerpo de obispos si se debe emitir un documento sobre un tema en particular. Mons. Rhoades dio ese paso al pedirle al Comité Administrativo que incluyera tiempo en la agenda de primavera para discutir tal cuestión. El comité estuvo de acuerdo.

El proceso, explica el memorando, implica la creación de un “tema” para que los obispos lo consideren.

“Es importante destacar que esto no implica que el organismo esté obligado a aprobar una declaración final, sino solo si se puede comenzar la redacción de un texto”, dijo el memorando.

Agregó que si se aprueba el tema, el comité de doctrina comenzará su trabajo, sujeto al “proceso habitual de consulta, modificación y enmienda” de la conferencia cuando se presente para su consideración en una futura asamblea general.

“Como notarán, el enfoque de este documento de enseñanza propuesto es en la mejor manera de ayudar a las personas a comprender la belleza y el misterio de la Eucaristía como el centro de sus vidas cristianas”, escribió el arzobispo.

El memorando del arzobispo Gómez incluía un borrador, con fecha del 14 de mayo, de un esbozo de un posible documento con el título de trabajo “El misterio de la Eucaristía en la vida de la Iglesia: por qué es importante”.

Este incluye tres partes, subtituladas: “La Eucaristía, un misterio para creer”, “La Eucaristía, un misterio para celebrar” y “La Eucaristía: un misterio para ser vivido”.

Cada parte tiene tres tópicos que se abordarían, incluyendo, respectivamente, la presencia real del cuerpo y la sangre de Cristo en Comunión, la unidad, la belleza y la identidad como “fuente y cúspide de toda la vida cristiana”, y la transformación moral, la coherencia eucarística y el discipulado misionero.

La carta de los obispos se envió con membrete de la Arquidiócesis de Washington. A la hora de la publicación de este artículo la arquidiócesis no había respondido a un correo electrónico de CNS en busca de comentarios.

Los obispos dijeron que la naturaleza seria de la “dignidad eucarística” y otras cuestiones planteadas en la carta del cardenal Ladaria requieren que los obispos “forjen una unidad sustantiva”, algo que según ellos es “imposible de abordar (…) de manera productiva en el marco fracturado y aislado de un reunión a distancia”.

“El alto nivel de consenso entre nosotros y de mantener la unidad con la Santa Sede y la iglesia universal como lo estableció el cardenal Ladaria está lejos de lograrse en el momento actual”, escribieron los prelados.

“Además, dado que los sólidos consejos teológicos y pastorales del prefecto abren un nuevo camino para avanzar, debemos aprovechar esta oportunidad para revisar la mejor estructura colegiada para lograrlo”, decía la carta.

El cardenal Ladaria en su carta instó a los obispos estadounidenses a proceder con cautela en sus discusiones sobre la formulación de una política nacional “para abordar la situación de los católicos en cargos públicos que apoyan la legislación que permite el aborto, la eutanasia u otros males morales”.

El cardenal también reiteró lo que según él le había dicho a varios grupos de obispos estadounidenses durante sus visitas “ad limina” 2019-2020, de que “el desarrollo efectivo de una política en esta área requiere que el diálogo se produzca en dos etapas: primero entre los propios obispos, y luego entre los obispos y los políticos católicos pro-elección dentro de sus jurisdicciones”.

Mons. John C. Wester, arzobispo de Santa Fe, Nuevo México, uno de los 67 signatarios de la misiva al arzobispo Gómez, dijo que la correspondencia no tenía la intención de ser divisiva, sino que de hecho estaba “en consonancia con la exhortación del cardenal Ladaria de propiciar un diálogo prolongado y sereno”.

“La carta es básicamente una respuesta directa a la intervención del cardenal Ladaria”, dijo Mons. Wester a CNS el 26 de mayo.

“La carta le pidió al Arzobispo Gómez que la compartiera con el Comité Administrativo. Está tratando de usar los procesos de la conferencia”, continuó el arzobispo, señalando que el Comité Administrativo debe establecer la agenda final para la asamblea plenaria de junio.

Mons. Wester puntualizó que la carta estaba “destinada a crear unidad entre los obispos” al abogar por un mejor momento para tener esta discusión. La reunión de junio será virtual, lo que significa que 275 obispos estarán en una reunión gigante de Zoom, dijo.

La posibilidad de dialogar tanto formal como informalmente con los hermanos obispos está “muy, muy limitada en Zoom”, señaló. Es probable que la sesión plenaria de noviembre de la conferencia de obispos de EE.UU. sea en persona, lo que el arzobispo Wester piensa que sería más propicio para el tipo de discusión extendida prevista por el cardenal Ladaria en su carta.

Mientras tanto, dos arzobispos emitieron declaraciones el 25 de mayo en apoyo de mantener la discusión sobre un posible documento centrado en la Eucaristía en la agenda de la asamblea general de junio.

Un sacerdote sostiene una hostia mientras concelebra la misa en la catedral de St. Agnes en Rockville Centre, Nueva York, en esta foto de archivo de 2005. (CNS/ Gregory A. Shemitz, católico de Long Island)

Mons. Samuel J. Aquila, arzobispo de Denver y Mons. Salvatore J. Cordileone, arzobispo de San Francisco, pidieron que continúe el trabajo en un documento sobre coherencia eucarística y que la discusión se lleve a cabo durante la asamblea general de primavera de junio de los obispos.

El arzobispo Gómez ha seguido los procedimientos correctos para facilitar “esta discusión crítica como cuerpo de obispos”, dijo el arzobispo Aquila.

Sin citar quién, el arzobispo Aquila dijo que “ha habido algunos que han tergiversado” lo que decía la carta del cardenal Ladaria, “pero quedó claro que el plan de la USCCB para discutir y debatir este importante tema está justificado y alentado”.

“En contraste”, continua su declaración, “la publicación de una carta pidiendo que se detenga la discusión en nuestra reunión de junio sobre este tema vital corre el riesgo de crear una atmósfera de faccionalismo, en lugar de unidad entre los obispos”.

El arzobispo Cordileone dijo que estaba “profundamente afligido por la creciente acritud pública entre los obispos y la adopción de maniobras a puerta cerrada para interferir con los procedimientos regulares aceptados y acordados de la USCCB”.

“Aquellos que no quieran emitir un documento sobre coherencia eucarística deben estar abiertos a debatir la cuestión de manera objetiva y justa con sus hermanos obispos, en lugar de intentar descarrilar el proceso”, dijo Mons. Cordileone.

El arzobispo dijo que esperaba un “diálogo sereno”, como instó el cardenal Ladaria en su carta, durante la próxima asamblea general de junio “para que podamos discernir ‘el mejor camino a seguir para que la Iglesia en los Estados Unidos testifique de la grave responsabilidad moral de los funcionarios públicos católicos de proteger la vida humana en todas sus etapas”.

Mons. Cordileone emitió una carta pastoral el 1 de mayo centrada en los no nacidos, la comunión y los católicos en la vida pública. En ella enfatizaba que “aquellos que rechazan el magisterio de la Iglesia sobre la santidad de la vida humana y aquellos que no buscan vivir de acuerdo con esa enseñanza no deben recibir la Eucaristía”.

—Greg Erlandson en Washington contribuyó a este informe.