Internacionales

En Nicaragua la iglesia ayuda en mediación con gobierno

CIUDAD DE MÉXICO (Por David Agren/CNS) — Un obispo nicaragüense instó al presidente de Nicaragua que reconsidere sus tácticas de represión mientras el país se encuentra en medio de una ola nacional de disturbios contra la corrupción y el gobierno autoritario de Daniel Ortega.

“Le pido a usted, señor presidente, que repiense con su gabinete los caminos que ha recorrido. (Porque) ha comenzado, con dolor lo digo, una revolución no armada”, le dijo el obispo Juan Mata Guevara de Estelí al presidente nicaragüense Daniel Ortega el 16 de mayo, durante la sesión de apertura de un diálogo nacional organizado por los obispos de la nación. La Iglesia Católica ha aceptado la responsabilidad de dialogar con el gobierno.

“Si quiere usted desmontar la revolución, no es a fuerza de presión, de balas de gomas y balas de plomos, ni con fuerzas paramilitares”, añadió el obispo.

Los nicaragüenses han protestado en las calles por semanas, primero, en contra de una reforma al sistema del seguro social del país, pero también contra lo que consideran mal manejo y corrupción por el presidente y su familia. Y ahora protestan la estrategia de mano dura contra los estudiantes y la prensa.

Según la agencia de noticias Reuters, por lo menos 49 personas han muerto durante el periodo de disturbios. Manifestantes dicen que paramilitares conocidos como Juventud Sandinista han cometido excesos. El obispo Mata le dijo Ortega, quien combatió en la lucha sandinista durante tres décadas, que regresara la policía a sus barracas.

La conferencia episcopal nicaragüense convocó al diálogo para resolver el conflicto en Nicaragua. La sesión de apertura le permitió a los opositores de Ortega desatar las críticas. Se escuchaban gritos de “asesino” y se leyeron los nombres de los muertos.

Durante una mesa redonda en el seminario Nuestra Señora de Fátima en Managua los estudiantes reprendieron al presidente y a su esposa, la vicepresidenta Rosario Murillo, por las medidas contra los jóvenes en las calles.

“Esta no es una mesa de diálogo”, dijo el líder estudiantil Lesther Alemán. “Es una mesa para negociar su salida y lo sabe muy bien”.

Varios comentaristas dijeron que la crítica no tenía precedentes.

Ortega negó haber desatado los ataques contra los manifestantes diciendo: “Claro que nos duelen las muertes, la muerte de un nicaragüense en forma violenta nos duele”.

Los resultados de una encuesta publicada el 16 de mayo por CID Gallup muestran que el 69 por ciento de los nicaragüenses quiere que Ortega y Murillo renuncien.

Los obispos de Nicaragua han intentado jugar un rol pacifista; algunas personas que representan a la iglesia han tomado acciones a nivel local.

Vídeos en las redes sociales muestran a frailes franciscanos en Juigalpa formando una cadena humana para servir como “escudos humanos” en medio de las protestas. Algunas diócesis han pedido oración y el ayuno.

La Diócesis de Jinotega publicó en los medios sociales un video de un ataque el 16 de mayo en la catedral, en el cual se decía que médicos y estudiantes de medicina estaban adentro ofreciendo ayuda humanitaria.

Algunos analistas dicen que la Iglesia Católica está posicionada para llevar el rol de mediadora, debido a su posición con ambas partes.

“La Iglesia Católica asumió muchos riesgos al hacer que este diálogo sucediera”, dijo James Bosworth, exresidente de Nicaragua y fundador de Hxagon, compañía de análisis de riesgo político.

“Una salida negociada para Ortega y su familia es mucho mejor para Nicaragua que una protesta violenta para derrocarlo o que una represión violenta de la población civil que mantenga a Ortega en el poder. Por tal razón, tan incómodo como es para ambas partes y tanto como ellos se desagradan y se irrespetan unos a otros, la Iglesia Católica debería trabajar para mantener ambas partes (en dialogo)”, él dijo.