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Obispo director de migración insta mantener familias juntas en frontera

WASHINGTON (CNS) — El presidente del Comité sobre Migración de los obispos de Estados Unidos criticó a la administración Trump el 1 de junio por separar a la fuerza a niños de sus padres en la frontera entre Estados Unidos y México.

Tal norma “es inefectiva para los objetivos de disuasión y seguridad y contraria a nuestros valores católicos”, dijo el obispo Joe S. Vásquez de Austin, Texas. “La unidad familiar es una piedra angular de nuestro sistema de inmigración estadounidense y un elemento fundamental de la enseñanza católica”.

Mons. Vasquez, obispo de Austin, Texas, y presidente del comité de migración de la Conferencia de Obispos Católicos de Estados Unidos. (CNS/Bob Roller)

El secretario de Justicia, Jeff Sessions, anunció el 7 de mayo una política de “cero tolerancia” para los inmigrantes que cruzan sin documentos hacia Estados Unidos, resultando que los niños sean separados de sus familias. El número de menores de edad que están bajo custodia de Estados Unidos ha aumentado por casi 2,000. Para el 29 de mayo la cifra del Departamento de Salud y Servicios Humanos de niños separados era de 10,773.

“‘Los niños son regalo del Señor, el fruto del vientre es una recompensa'”, dijo el obispo citando Salmos 127:3. “Los no niños son instrumentos de disuasión, sino una bendición de Dios”.

“Romper el vínculo entre padres e hijos provoca un trauma científicamente demostrado que a menudo conduce a cicatrices emocionales irreparables”, añadió el obispo Vásquez. “En consecuencia, los niños siempre deben ubicarse en el entorno menos restrictivo: un entorno seguro y familiar, idealmente con sus propias familias”.

El obispo dijo que él y sus compañeros obispos “entendemos la necesidad la seguridad de asegurar nuestras fronteras y nuestro país, pero la separación de las familias que llegan a la frontera de Estados Unidos y México no alivia las preocupaciones sobre seguridad”.

Él dijo que los niños y sus familias continuarán “continuarán asumiendo los enormes riesgos de la migración, incluida la separación familiar, porque las causas raíces de la migración en el Triángulo Norte siguen”, dijo en una referencia a la región compuesta por Guatemala, Honduras y El Salvador.

Esas causas radicales que el obispo Vásquez citó incluyen la “violencia comunitaria o sancionada por el estado, reclutamiento de pandillas, pobreza y falta de oportunidades educativas”.

“Cualquier política deben abordar estos factores primero a medida que tratamos de reparar nuestro ineficiente sistema de inmigración”, él dijo.