Nuestra diócesis

Salvada al nacer, hoy marcha por la vida

Marisa D’Alessio participó en su segunda March for Life el 23 de enero y afirmó que su experiencia cercana a la muerte al nacer le ha dejado un lugar especial en el corazón para los no nacidos. (Foto: Jessica Meditz)

WASHINGTON — Cuando Marisa D’Alessio nació de forma prematura, los médicos advirtieron a su madre que tal vez no sobreviviría — o que quizá nunca podría llevar una vida normal.

Hoy, la residente de Bay Ridge y feligresa de St. Anselm Parish atribuye su supervivencia a su fe, una historia que la llevó a Washington para participar en la March for Life.

“Mi madre rezaba por mí, y las enfermeras encendieron velas. Me recuperé de manera milagrosa y salí perfectamente normal”, contó. “Mi mamá siempre decía: ‘Dios tiene un plan para tu vida. Tenés que descubrir cuál es ese plan, porque Él salvó tu vida al nacer’”.

D’Alessio explicó que su propia historia ha dejado un lugar especial en su corazón para los bebés no nacidos por los que ella y miles de personas rezan cada año durante la March for Life. Este año marcó su segunda participación.

“Creo que toda mujer debería poder recurrir a Dios y pedir la fuerza necesaria para conservar a su bebé”, dijo. “Los bebés son preciosos y verdaderas fuentes de amor”.

Además de su compromiso con la defensa de la vida, D’Alessio canaliza su gratitud y su fe a través de la poesía, una práctica que —según afirmó— la ha ayudado a atravesar pérdidas personales y desafíos continuos relacionados con la salud mental. Escribe desde la infancia y actualmente está trabajando en un libro centrado en la fe, la familia y la resiliencia.

Para ella, la March for Life no es solo un testimonio público, sino también un acto profundamente personal de oración y acción de gracias, arraigado en su convicción de que toda vida tiene un propósito.

“Dios salvó mi vida”, afirmó. “Tengo fe en que Él me ama profundamente, por eso estoy dedicando mi escritura y mi libro a Dios y a dar gracias por mi vida”.