Opinion

¿El guiso, el pan o la bendición?

Pareciera una pregunta tonta, pero en realidad no lo es. Muchos han preferido alimentar o satisfacer sus necesidades inmediatas y olvidarse de las eternas. ¿No fue eso lo que hizo la serpiente con Eva (Gen 3)? ¿Por qué más y más personas están cambiando la Gloria de Dios por habichuelas con pan? O sea, pareciera que las necesidades inmediatas han superado las eternas. Sin duda la inmadurez juega un papel protagónico en estos casos. La madurez espiritual no es la regla, más bien resulta ser la excepción.

La mayoría de los católicos y creyentes en general no maduran. No pretendo con este comentario molestarte o herirte, solo procuro señalar la realidad y no seguir tapando el sol con un dedo.

¿Te has dado cuenta de que la inmadurez o, mejor dicho, las personas inmaduras, no saben elegir correctamente? Colocan sus necesidades por encimas de las de Dios y, peor aun, prefieren autosatisfacerse que complacer y agradar a Dios.

Las personas maduras prefieren la bendición a las lentejas. El inmaduro es fácilmente persuadido para que venda su herencia por habichuelas con pan. Que no te pase lo mismo que a Esaú después de darse cuenta lo que había sucedido:

Cuando Esaú oyó las palabras de su padre, lanzó un grito fuerte y lleno de amargura.
—Oh padre mío, ¿y yo? ¡Bendíceme también a mí! —le suplicó.

Pero Isaac le dijo:
—Tu hermano estuvo aquí y me engañó. Él se ha llevado tu bendición.
—Con razón su nombre es Jacob —exclamó Esaú—, porque ahora

ya me ha engañado dos veces. Primero tomó
mis derechos de hijo mayor, y ahora me robó la bendición.
¿No has guardado ni una bendición para mí?” (Gen 25:24-29)

¿Te imaginas por un momento el horror de Esaú al saber que por falta de madurez le habían robado su unción ?

¿No has guardado ni una bendición para mí? Preguntó Esaú… Qué gran pena, qué tristeza. Lo tenía todo y lo perdió todo por no saber distinguir, por no saber esperar y por no valorar la bendición de Dios sobre todas las demás cosas.

No te dejes engañar o persuadir por hermanos que te quieran ofrecer un guisado con pan con la segunda intención de robarte la bendición que te corresponde. Parecería que tienen las mejores de las intenciones, pero con el tiempo te darás cuenta que no es así. Mucho cuidado con quién te reúnes, a quién escuchas y con quién te alineas. Bien nos dice el salmista en el Salmo 1,1-3

Feliz el hombre
que no sigue el consejo de los malvados,
ni va por el camino de los pecadores,
ni hace causa común con los que se burlan de Dios,
sino que pone su amor en la ley del Señor
y en ella medita noche y día.
Ese hombre es como un árbol
plantado a la orilla de un río,
que da su fruto a su tiempo
y jamás se marchitan sus hojas.
¡Todo lo que hace, le sale bien!

Las personas maduras saben distinguir porque tienen ejercitado el uso de sus sentidos. Y tú, ¿valoras la bendición de Dios por encima de todo? ¿Sabes elegir correctamente? ¿Vives para satisfacerte o para agradar a Dios?

María no tenía mucha edad, pero sí tuvo la madurez necesaria para saber elegir correctamente cuando el ángel le anunció su misión (Lucas 1:38), aun cuando quizás no entendía completamente lo que significaría para ella dar a luz a Cristo. Hoy estaré acompañando a María a interceder por ti para que puedas recibir la gracia que necesitas para vivir totalmente para Dios y rechazar el guiso con pan.

Un guiso con pan es bueno, pero Dios es mucho mejor. Créelo.