Internacionales

Cientos de jóvenes arrestados y desaparecidos tras masivas protestas en Cuba

Se desconoce el paradero de varios líderes laicos católicos

LA HABANA, Cuba — Luego de las protestas del 11 de julio en distintas partes del territorio cubano, la lista de desaparecidos y detenidos fue creciendo por horas. Los testimonios de familiares y amigos preguntando por sus seres queridos abarrotaron las redes sociales. Aunque el internet estaba restringido en la isla como parte del apagón tecnológico generado por el gobierno para impedir las denuncias de represiones y violaciones de los derechos humanos ante el mundo, los cubanos encontraron una manera de burlar la ciberseguridad a través de soluciones como los VPN.

Así se pudieron subir videos de represiones y fotos de personas que fueron detenidas o se encontraban en paradero desconocido. Los familiares llamaron a las estaciones preguntando por sus hermanos, hijos, padres o madres. A muchos aún no les han dado respuesta sobre el paradero de los detenidos, sobre su integridad física y psicológica, o sobre las causas que se le imputan. No han dado ninguna garantía.

Les comenzaron a llamar desaparecidos con toda la urgencia que encierra la palabra, con toda la desesperación y desinformación que se vivió en medio de tanto caos ese 11/7.  Activistas políticos, junto a la organización independiente Cubalex, crearon espacios y plataformas donde se pudiera documentar y cuantificar la cantidad de víctimas de detenciones para que, de alguna manera, los familiares y amigos no quedaran desamparados legalmente ante una situación que no se había vivido en Cuba a tal escala.

El régimen cubano acostumbra a detener y desaparecer a disidentes políticos, aunque para el mundo esto parezca algo nuevo. Antes del 11/7, lo hacían con ciudadanos escogidos y aislados, como estrategia para disolver cualquier evidencia pública. Pero en medio de las manifestaciones masivas de ese domingo la policía política adoptó la misma operación represiva de manera masiva, y el resultado fue centenares de detenciones arbitrarias y violentas.

Ciertamente Cuba tenía, hasta ese momento, una dictadura que trabajaba con la intimidación y la tortura psicológica sobre activistas y disidentes; sin embargo, el 11/7 se pudo evidenciar, pese a las manipulaciones mediáticas y tergiversaciones en los estados de opinión, una represión desbordada que no ha sido tan fácil de esconder a la opinión internacional.  Algo se quebró en la sociedad civil cubana ese día: los enfrentamientos, la fanatización, los linchamientos, actos de repudio y brutales golpizas. Nada volverá a ser lo mismo aunque algunos cubanos privilegiados insistan en volver a una “tranquilidad” que el país nunca ha tenido.

La connotación que tienen los desaparecidos, la violencia policial y la represión en Cuba no debe menospreciarse o subvalorarse porque en Latinoamérica exista una tradición mucho más extensa, como insinuaba en su cínico discurso el canciller Bruno Rodríguez Parrilla, que utilizó esas evasivas para intentar librar al gobierno de la responsabilidad frente a la violencia que generaron el 11/7 en Cuba, luego de la orden de combate que emitiera en televisión nacional el presidente designado Miguel Díaz Canel.

En una primera lista que se reportó al Comité contra la Desaparición Forzosa de las Naciones Unidas, se cuantificaban 187 personas de las que no se tenía ningún rastro después de las manifestaciones. El pasado 15 de julio, finalmente la ONU se pronunció respecto a estas violaciones de los derechos humanos, en un ultimátum que el gobierno cubano debe cumplir antes del día 30 de julio de 2021:

«El Comité contra la Desaparición Forzosa de las Naciones Unidas ha iniciado una acción urgente y le exige a Cuba, sobre las 187 personas desaparecidas:

  • La búsqueda e investigación sobre las 187 personas desaparecidas estableciendo una estrategia integral, garantizando que puedan comunicarse con sus allegados y defensa jurídica y recibir sus visitas, proporcionando al Comité información actualizada sobre las acciones tomadas al respecto y su resultado;
  • La identificación de los perpetradores proporcionando información sobre las medidas adoptadas para identificarles e informar al Comité sobre todo ello;
  • La participación de los familiares de las 187 personas permitiendo la plena participación de éstos en el proceso de búsqueda e identificación, reportando al Comité las acciones tomadas y su resultado.»

Esta cifra puede duplicarse si tenemos en cuenta que un número considerable de los familiares de personas desaparecidas no reportan por miedo a represalias contra ellos y a amenazas de agravar las posibles condenas, por delitos en su mayoría fabricados. También un por ciento mínimo de los detenidos en las protestas fue liberado en días posteriores y otros ya han logrado tener comunicación con familiares afirmando haber sido procesados y en espera a juicio.

La joven laica católica Neife Rigau, con un cartel que dice “Viva Cristo Rey”, se encuentra dentro de los varios centenares de jóvenes arrestados ilegalmente y desaparecidos. (Foto archivo/ Facebook/ Neifer Rigau)

Naidelys Rodríguez, una joven estudiante universitaria, está siendo acusada por figuras legales tan graves como el «atentado». Estando detenida en la estación de Infanta, junto a treinta jóvenes más, la policía la esposó para que una mujer, vestida con pulóver de la campaña de vacunación Abdala, la golpeara. Otra muchacha, que se encuentra en la segunda estación de la ciudad de Camagüey, es la joven laica católica Niefe Rigau que ha sufrido pérdidas de consciencia y desmayos en prisión, y se le ha negado la atención médica. Jaime Mantilla, otro joven camagüeyano fue liberado bajo arresto domiciliario y está a la espera de juicio; en su testimonio se confirma que el mayor por ciento de detenidos oscila entre los 16 y 25 años.

En ese rango de edad se encuentran youtubers, memeros, twitteros e intagramer; toda una comunidad juvenil que ha sentido el peso de la represión dictatorial cubana. La youtuber Dina Stars fue detenida en su casa en medio de una entrevista con un canal español donde contaba su testimonio de las protestas pacíficas. El memero Ariel Falcón, conocido en twitter como Yo uso mi nasobuco estuvo desaparecido hasta el día 15 de julio que se confirmó su traslado a la Prisión de Jóvenes del Cotorro. Un video grabado durante la manifestación de Galiano, La Habana, documenta su detención. Otro desparecido es el seminarista católico matancero Rafael Cruz Débora, quien fue arrestado en su casa pero no se le dio a la familia ninguna información sobre los cargos ni su paradero.

Estos son algunos de los detenidos que han tenido más visibilidad. En la larga lista de detenidos de más de 300 personas —y que sigue creciendo—, aparecen otros nombres de los que apena se conoce su situación actual. Sobre los desaparecidos, por su parte, poco puede afirmarse hasta que el régimen acceda a compartir una información que es un derecho ciudadano elemental. Definitivamente las arbitrariedades e injusticias que se han cometido a niveles colosales durante las manifestaciones del 11 de julio en Cuba, han dejado un país roto, probablemente de manera irreparable.