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Católicos haitianos en Miami reaccionan al asesinato del presidente

NORTH MIAMI, Florida (Por Tom Tracy/CNS) — Esa misma aparente sensación, mezcla de tranquilidad y conmoción, que se ha visto en Haití luego del asesinato del asediado presidente de ese país el 7 de julio se refleja en el vecindario Little Haiti de Florida, donde los residentes todavía estaban asimilando la noticia ese mismo día.

“Hay una sensación de calma, pero uno se pregunta qué tipo de calma es y qué se avecina, con todas esas pandillas fuertemente armadas y sin (presidente) y sin idea de quién está reemplazando al liderazgo del país”, dijo el padre Reginald Jean-Mary. administrador de la Misión Notre Dame d’Haiti en North Miami, a The Florida Catholic, el periódico de la arquidiócesis, antes de dirigir una hora de oración por Haití.

El padre Reginald Jean-Mary, administrador de la Misión Notre Dame d’Haiti en North Miami, Florida, dirige una adoración eucarística y una vigilia de oración por Haití el 7 de julio de 2021. Ese mismo día, el presidente haitiano Jovenel Moïse fue asesinado en el dormitorio de su residencia en Port-Au-Prince. Su esposa, Martine Moïse, recibió varios disparos y la trasladada en avión a Miami para recibir atención médica. (CNS / Tom Tracy, Florida Catholic)

Un pequeño grupo de mercenarios desconocidos fuertemente armados atacó al la residencia del presidente haitiano Jovenel Moïse y su esposa, Martine, en las primeras horas de la mañana del 7 de julio, asesinando al mandatario e hiriendo gravemente a su esposa Martine Moïse, quien fue aerotransportada a Miami ese mismo día para recibir tratamiento médico. Según los informes, varios sospechosos del magnicidio han muerto o están detenidos.

Associated Press informó que el primer ministro Claude Joseph asumió el liderazgo de Haití con el respaldo de la policía y el ejército.

El padre Jean-Mary, quien dirige una comunidad de 5,000 católicos haitianos, dijo que había estado hablando con miembros de su iglesia y con líderes comunitarios. Dada la reciente violencia e inestabilidad en Haití durante el año pasado, el presbítero estaba del todo sorprendido por los acontecimientos en su país de origen.

“La gente está en un estado de incredulidad y en un estado de conmoción porque un hijo del país fue asesinado, un líder, un ser humano, un padre. Este no es un momento para regocijarse, duele a todos, te guste o no”, dijo el sacerdote.

Su iglesia organizó una hora de adoración eucarística, como lo han estado haciendo todos los días durante la pandemia de COVID-19, “para invocar la misericordia de Dios para Haití y para que todos demuestren un espíritu de misericordia y perdón para que podamos vivir en ese espíritu de conversión al que el señor nos ha llamado”, añadió el sacerdote.

El padre Jean-Mary cree que el asesinato presidencial marca un nuevo reto para Haití, que ha estado soportando el caos y la anarquía durante más de un año, en el que las bandas callejeras errantes llevan a cabo asesinatos y secuestros con impunidad.

Moïse, en virtud de su papel, fue un foco de frustración porque se percibía haciendo poco e ignorando el desorden interno y la inseguridad en Haití, según el sacerdote.

“Haití nunca antes había estado en esta posición; realmente bajamos muy bajo, donde no se respetaban los valores para nada, donde se violan valores fundamentales todos los días y no hay sentido del orden; es como si todos pudieran hacer lo que quisieran, los niveles de corrupción son altísimos”.

El sacerdote dijo que esperaba que la comunidad internacional ayudara a Haití a recuperar su equilibrio y establecer la ley y el orden.

“No estaría hablando de intervención militar, pero necesitamos una presencia que pueda colaborar con la policía haitiana restaurando el orden y junto con los funcionarios haitianos para asegurarse de que todo salga bien. En el pasado, las ocupaciones (militares) no han servido de nada para nosotros”.

Los miembros del coro oran en la Misión Notre Dame d’Haiti en North Miami durante una adoración eucarística y vigilia e la tarde del 7 de julio de 2021 después del magnicidio de presidente haitiano Jovenel Moïse, presuntamente asesinado por un comando de mercenarios. (CNS / Tom Tracy, católico de Florida)

Jean Souffrant, coordinador de eventos de la iglesia y miembro desde hace años de la Misión Notre Dame d’Haiti, dijo que estaba consternado por los acontecimientos y que nada justificaba el asesinato del presidente haitiano.

La última vez que Souffrant estuvo en Haití fue en marzo de este año, para asistir al funeral de un amigo de la familia, pero dice viajar con menos frecuencia a su pueblo natal debido a la falta de seguridad en Haití.

“Como todos los demás, me desperté hoy con la impactante noticia del asesinato, y pensé que era muy insensato y brutal, nadie merece morir de esa manera”, dijo, agregando que los feligreses están en estado de shock por el suceso.

“No importa lo que esté pasando en el país —una cosas es que quisiéramos que se fuera y otra que muriera de la forma inhumana en que murió. Este era un ser humano, y murió de una forma muy cruel”.

“Ver tanta sangre derramada no es en absoluto lo que nosotros, como pueblo, queremos ver en nuestro país: queremos ver gente educada, niños felices y bien nutridos y gente alegre, pero en el pasado año ese no ha sido el caso”, dijo Souffrant.