Derecho y vida

¿Es el martes un buen día para un casamiento?

 “En martes, ni te cases ni te embarques, ni de tu casa te apartes…” Así dice el refrán. Pero, ¿qué hay de malo el día martes para un casamiento? Pensándolo un poco, parece que este refrán contradice un detalle en el Evangelio.

Pienso que cualquier día es bueno para celebrar el Sacramento del Matrimonio, aunque fijar la fecha de la boda ya es cuestión de preferencia, conveniencia y gusto propio.

Muchos, al fijar la fecha de su boda, se sienten motivados por razones personales. Quieren marcar los momentos más significativos como el cumpleaños de uno de los novios, el aniversario del noviazgo o del primer beso, o cualquier hito significativo dentro de la relación. En el plano espiritual, también cabe la posibilidad de fijar la fecha considerando las fiestas en el santoral.

Veamos algunas preferencias. Algunos toman en cuenta razones cosmológicas como las fases de la luna. Dicen que no es bueno casarse cuando está en menguante, sino mejor durante la fase de luna creciente o mejor todavía cuando está entorno al plenilunio.

Con relación a la conveniencia, son días buenos para un casamiento aquellos en que está más disponible la Iglesia y el salón de fiesta; así como aquellos días en que está disponible la gente que la pareja quiere que los acompañe en la celebración. Hay que tener en cuenta también que no es lo mismo casarse durante el transcurso de la semana, ya que se podría ahorrar un dinerito, que los fines de semana, porque hay una gran diferencia en los precios.

Las palomas y anillos entrelazados simbolizan el sacramento del matrimonio en este vitral de la iglesia Santos Cirilo y Metodio en Deer Park, N.Y. (CNS/Gregory A. Shemitz)

Todo depende de gustos y presupuestos, pero ¿dice algo la Biblia sobre esto? En la narración de las bodas en Cana, el relato comienza que fue “el tercer día”. En el calendario de los judíos, el tercer día es el martes. De ahí que el evangelio desvela lo contrario de lo que el refrán ha dicho porque ocurrió incluso un milagro en la boda celebrada en un día que se cree que no es bueno.

En la cultura de algunos pueblos cristianos, el martes y el viernes se creen que no son días buenos para una boda porque, como son días de los misterios dolorosos del Santo Rosario, se teme que el camino del matrimonio seguirá como el de Cristo hacia el Calvario.

Ahora bien, para los judíos, el martes es propicio para el casamiento porque es el único día de la historia de la creación que Dios dijo dos veces que era bueno (cf. Gen. 1,9-13). Por eso en la tradición judaica no solo se celebrar bodas, también se inauguran negocios o se estrenan casas.

Para mí, el día mejor para una boda es aquel en que los novios ya se han preparado con esmero enfocándose en las responsabilidades esenciales relacionadas con el enlace. Cuando ambos tengan la mejor disposición para recibir la bendición de Dios, con la convicción de que están realizando una misión santa al dar testimonio de su unión y del deseo de procreación.

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Mons. Jonas Achacoso es el Vicario Judicial Adjunto de la Diócesis de Brooklyn, juez del Tribunal de la Diócesis de Brooklyn, y Vicario parroquial de la iglesia Reina de los Ángeles, en Sunnyside, Queens. Su columna Derecho y vida puede leerse en la edición mensual de Nuestra Voz.