Por Paula Katinas
GREENWICH VILLAGE — No todos los días un entrenamiento comienza con una oración. Pero, claro, las sesiones del entrenador personal Daniel McKenna no son como cualquier otra.
Con el propósito de reunir a jóvenes adultos en torno a la fe y el ejercicio físico, McKenna y la influencer católica de bienestar Isabella Orlando organizaron un nuevo evento, el Catholic Workout, en un gimnasio de Greenwich Village el pasado 4 de octubre.
Unos 40 jóvenes de la Generación Z acudieron a la primera convocatoria para ejercitarse, socializar y acercarse más a su fe. En lugar de comenzar con estiramientos, el grupo inició la sesión rezando juntos.
“Isabella me buscó hace un par de meses”, relató McKenna. “Tenía la idea de hacer ejercicio en grupo, de llevar un poco más de salud y actividad física a la comunidad católica”.
McKenna, conocido por sus publicaciones en Instagram bajo el usuario @theirish_yank, aceptó de inmediato.
“Me pareció una gran idea reunir a la comunidad católica, porque muchos ya salen a correr y van al gimnasio. Entonces, juntémoslo todo. Y así podemos entrenar y dar culto a Dios”, explicó McKenna, quien asiste a Misa en la iglesia St. Joseph Church de Greenwich Village.
Orlando, que publica en Instagram como @belovedhealthco, contó que contactó a McKenna “porque sabía que los dos trabajábamos en el sector de la salud y el fitness, y que ambos somos católicos practicantes”.
Además de ayudar a los participantes a mantenerse en forma, el objetivo del entrenamiento era ofrecer a los jóvenes adultos católicos la oportunidad de convivir fuera del templo.
“Me encanta ir a Misa y tener mi tiempo de recogimiento en oración y en silencio. Es maravilloso”, afirmó Orlando. “Pero sales de Misa y la ciudad es puro ajetreo. A veces no tienes ocasión de hablar con mucha gente después de Misa si no hay un convivio o una hora de café”.
La idea del entrenamiento surgió a partir de la Holy Girl Walk, un evento que Orlando dirigió para mujeres en Central Park a comienzos de este año, en el que las participantes caminaban mientras rezaban el rosario.
Los participantes del Catholic Workout, que sudaron la camiseta corriendo, levantando pesas y haciendo flexiones, se mostraron encantados con la propuesta. Para Olivia Flynn, el entrenamiento cumplió un doble propósito.
“Es una buena oportunidad para salir, conocer gente nueva que comparte más o menos mis mismas creencias y, de paso, hacer un buen entrenamiento”, comentó.

Nicholas Hanley, quien aseguró que, como católico, disfruta conocer gente, añadió que el ambiente amistoso del Catholic Workout facilitó la convivencia.
“Creo que en el gimnasio la gente suele tener la costumbre de aislarse, ya sea para levantar pesas o por otros motivos”, explicó. “Este evento rompe con ese molde. Hay un terreno común. Es muy fácil acercarse a los demás”.
Muchos de los participantes asisten a Misa en St. Joseph Church, situada cerca de la Universidad de Nueva York (NYU), que en los últimos años ha atraído a gran número de católicos de la Generación Z a sus Misas. Y la cifra sigue en aumento.
Por ejemplo, en la Vigilia Pascual de este año, 88 personas fueron bautizadas o confirmadas, 41 más que el año anterior, según informaron responsables de la parroquia.
La iglesia mantiene un estrecho vínculo con el Centro Católico de NYU, punto de encuentro para estudiantes con inquietudes religiosas que ofrece Misa, estudio bíblico, conferencias y reuniones de grupo. Al menos 15 de los nuevos bautizados en St. Joseph provenían del Centro Católico.
Mientras tanto, satisfechos con la participación en el primer Catholic Workout, Orlando y McKenna manifestaron su deseo de organizar más sesiones, algo que Flynn recibiría con gusto.
“Me dejó molida. Estoy roja como un tomate”, dijo. “Pero sin duda volvería si hubiera otro”.
