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La “letra escarlata” de los cristianos en Irak

NUEVA YORK—. Cuando el congresista republicano Jeff Fortenberry visitó Iraq por primera vez en 2005, pocos meses después de haber sido elegido para la Cámara de Representantes, su enfoque se centró en la defensa y la diplomacia después de la invasión de los EE. UU. Trece años más tarde, el legislador católico de Nebraska ha regresado de su segundo viaje al país con un nuevo enfoque: ayudar a sus minorías religiosas.

Si bien este nuevo objetivo  todavía está relacionado con la defensa y la diplomacia, ya que cree que un Irak diverso y plural es esencial para la estabilidad del país, para el representante de Nebraska existe un nuevo sentido de urgencia, ya que cree que hay una posibilidad real de regreso al país para la diezmada población cristiana.

Amir, un cristiano iraquí (al centro), posa junto a su familia en Qaraqosh. La familia, que huyó para escapar de ISIS regresó para reconstruir su casa y rehacer sus vidas con la ayuda de la fundación caritativa católica AVSI Foundation. (CNS/AVSI Foundation)

Se estima que 1.5 millones de cristianos vivian en Irak en 2003. Un número que hoy en día se ha visto reducido a 300,000 tras el saqueo por parte del Estado Islámico (ISIS) de las planicies de Nínive, una región en el noreste del país que históricamente ha estado habitada predominantemente por comunidades cristianas.

Aunque ISIS ha sido finalmente derrotada y expulsada de la zona, la situación sigue siendo frágil y muchas minorías étnicas y religiosas no están seguras de si deben correr el riesgo de regresar.

Jeff Fortenberry muestra el signo arábico usado por el grupo terrorista ISIS para marcar a los cristianos de Mosul, Irak, quienes se veían obligados a pagar impuestos, convertirse al Islam o corrían peligro de muerte cuando este signo aparecía pintado en sus puertas. (CNS/Tyler Orsburn)

Fortenberry cree que es posible un regreso seguro, pero que se necesita desesperadamente una mayor seguridad y estabilidad; de ahí la reciente visita del congresista, como enviado del vicepresidente Mike Pence, quien prometió que Estados Unidos pasaría por alto a las Naciones Unidas y al gobierno central del país para que la ayuda estadounidense llegue directamente en manos de quienes la necesitan.

La promesa de la administración Trump se produjo hace casi un año, y desde ese momento muchos líderes cristianos iraquíes se han preguntado cuándo y si realmente entraría en vigencia.

Fortenberry le reveló a Crux que “dada la situación que vimos”, a la luz de su reciente misión de investigación, pronto se le dará respuesta a esa promesa.

Y si bien no tiene un número exacto de la cantidad de ayuda que se enviará, calculó que sería alrededor de $100 millones de dólares.

“La ONU hace un buen trabajo, pero no forma parte de su misión dirigir la ayuda a comunidades religiosas o minorías amenazadas, así que eso es lo que estamos haciendo”, agregó.

Sobre el escritorio de Fortenberry en su oficina en Nebraska hay un letrero que dice “Enfermería”. Es un cartel que encontró en un hospital destruido por ISIS en las planicies de Nínive y mientras hablaba por teléfono con Crux, continuamente sonaba contra el teléfono.

“Es un triste recordatorio de lo que allí ha sucedido”, nos confiesa Fortenberry.

Una familia de cristianos desplazados en un campamento para refugiados en Irbil. Los patriarcas cristianos y ortodoxos del Medio Oriente denuncian la desesperada situación que están viviendo como pastores de iglesias en peligro real de desaparecer. (CNS/Ahmed Jalill, EPA)

Sin embargo, junto con ese dolor, hay esperanza, ya que Fortenberry cree que Irak tiene la oportunidad de reclamar su condición de “tapiz de pluralismo real” que puede ser un modelo no solo para el Medio Oriente sino para el resto del mundo.

“Este es un país en el que ha existido coexistencia durante siglos”, entre las poblaciones musulmana y cristiana —una de las razones por las que cree que Estados Unidos debe invertir en Irak para ayudarlo a recuperar el “dinamismo de la diversidad”.

“Si se pierde la diversidad religiosa, se generará una atmósfera tribal”, sostiene.

El padre Emanuel Youkhana, al centro, visita la tienda de celulares abierta por dueños cristianos en las planicies de Nínive después de la derrota de ISIS. (CNS/cortesía de CAPNI)

Conjuntamente con los cristianos del país, Fortenberry se ha sensibilizado particularmente con la difícil situación de los yazidíes, la población minoritaria kurda blanco de ISIS, a la que le fueron asesinados unos 4.000 miembros y secuestrado otras 5.000 con fines de esclavitud sexual.

En 2016, el gobierno de Obama calificó formalmente los ataques de genocidio, algo por lo que según Fortenberry, cuya ciudad natal de Lincoln, Nebraska tiene la población más grande de Yazidi en los Estados Unidos, la antigua administración merece un gran crédito.

Cristianos de Mosul, levantan una cruz de madera cerca del monasterio de San Jorge. Algunos cristianos iraquíes que están regresando gradualmente a sus tierras ancestrales dicen que tomará tiempo reconstruir sus vidas y volver a confiar en quienes les traicionaron. (CNS/Omar Alhayali, EPA)

Sin embargo, aunque las declaraciones formales son importantes, el congresista dice que todavía se necesita una inversión continua, algo a lo que sabe son reacios algunos estadounidenses.

“Sabemos que el tema de Irak es muy difícil para el pueblo estadounidense, debido a todo lo que hemos sacrificado para que haya más iniciativa en la región”, dijo a Crux, pero cree que a largo plazo es una inversión inteligente.

Para Fortenberry, la población cristiana del país tiene derecho a regresar a su antigua patria, algo por lo que vale la pena apoyarlos.

Además, cree que si los cristianos y yazidíes del país se integran en las fuerzas de seguridad locales, dependerán menos de los esfuerzos externos, lo que en última instancia conducirá a una mayor estabilidad para la región que beneficiará a todos.

Sin embargo, en todo esto reconoce el estado “frágil” del país, por eso cree que es esencial que Estados Unidos ayude a estos grupos minoritarios para que a la larga sean lo suficientemente fuertes como para construir su propio futuro.

Reflexionando sobre el daño que vio de primera mano, ya que una de las poblaciones más antiguas del cristianismo apenas escapó a la extinción, Fortenberry confesó a Crux que por momentos se sintió vencido por la desesperación.

Sin embargo, cuando lo amenazan esos sentimientos recuerda a un joven sacerdote, de unos treinta años, que conoció en su viaje, quien acababa de regresar de las planicies de Nínive con otros veinte jóvenes comprometidos a reconstruir y reclamar su patria.

“Son un ejemplo”, dice. “Por que con su coraje nos hacen sentirnos esperanzados”.

*Este artículo fue publicado originalmente en inglés en Crux, bajo el título U.S. Congressman says religious diversity important for Iraq. Para leer el original haga clic en el enlace. Reproducido bajo acuerdo editorial.

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Christopher White es corresponsal nacional de Crux y The Tablet. Tiene una Maestría en Ética y Sociedad de la Universidad de Fordham y un B.A. en Política, Filosofía y Economía de The King’s College. Es exdirector de Catholic Voices USA y sus artículos han aparecido en The Wall Street Journal, USA Today, Washington Post, Philadelphia Inquirer, Forbes, New York Daily News, International Business Times, The American Interest, First Things y Human Life Review, entre muchas otras publicaciones impresas y en línea. Síguelo en Twitter en @ CWWhite212