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Se necesita una “economía moral” para alcanzar desarrollo integral, dice panel

NUEVA YORK—. Según el cardenal Joseph Tobin, el catolicismo no tiene un sistema económico preferido, sino que establece principios que proporcionan el marco necesario para el desarrollo de una economía moral.

Las palabras de Tobin respondían a una pregunta de Christine Emba, periodista del Washington Post, que moderó un debate el miércoles 5 de septiembre por la noche entre el arzobispo de Newark y Jeffrey Sachs, economista de reconocimiento mundial, en el que buscaba comprender por qué algunos católicos se inclinan a defender el libre mercado, mientras otros ven el socialismo como más compatible con la enseñanza de la Iglesia.

Christine Emba, periodista del Washington Post (al centro), modera el evento organizado por el Centro de Religión y Cultura (CRC) de la Universidad Fordham, en el que el cardenal Tobin (der.) y el profesor Sachs (izq.) discutieron sobre cómo la doctrina social católica puede fomentar una economía al servicio del hombre. (Christopher White/Crux/The Tablet)

Aunque el tema de “Una economía moral: la fe y el mercado libre en una era de desigualdad”, organizado por el Centro de Religión y Cultura (CRC) de la Universidad de Fordham, pretendía explicar por qué la Iglesia busca tener voz en asuntos económicos, también fue una oportunidad para reflexionar sobre cómo la credibilidad de la Iglesia ha disminuido por el flagelo del abuso sexual clerical.

El elefante en la habitación

Al comenzar la noche, el director del CRC, David Gibson, admitió que las últimas revelaciones de abuso sexual clerical han amenazado con eclipsar cualquier iniciativa que la Iglesia esté teniendo en la arena pública.

Insistiendo en el hecho de que “podemos y debemos abordar la crisis de abuso y todas sus manifestaciones”, pero tenemos que “ser capaces de hacer ambas cosas como Iglesia” que busca combatir las injusticias donde sea que existan.

Mons. Tobin estuvo de acuerdo en que, a pesar de que la economía era el tema de la noche, los recientes escándalos de abuso sexual fueron el “elefante en la habitación” y que la “cultura tóxica del abuso sexual clerical y su encubrimiento episcopal” han puesto a la Iglesia de rodillas.

“No referirse a eso sería tan incómodo como hablar de fe y economía una semana después del 11 de septiembre sin aludir al tema”, agregó.

Sin embargo, a pesar de la “situación escandalosa y horrorosa” y su “tremendo impacto en la credibilidad de la Iglesia”, el cardenal dijo que los pastores deben continuar sirviendo a la verdad en todas las áreas, incluida la economía.

Esa es una de las razones por la que Mons. Tobin rechazó la insinuación que a menudo se hace de que la Iglesia debe abstenerse de intervenir en las esferas seculares o científicas, argumentando que la fe cristiana alcanza en ellas una dimensión pública.

El cardenal Joseph W. Tobin, arzobispo de Newark, N.J., reflexiona sobre el papel de la fe en la economía moderna, durante el evento del 5 de septiembre en la Universidad Fordham de Nueva York. (CNS/cortesía de Leo Sorel)

Bajo el papado de Francisco, en el que se han incrementado las preocupaciones económicas de la Iglesia, algunos críticos han acusado al pontífice de que su procedencia latinoamericana desacredita el alcance de su cosmovisión económica.

Para el cardenal Tobin, sin embargo, la experiencia argentina del Papa no es solo esencial para entender su cosmovisión, sino que es un regalo que ofrece a la Iglesia una nueva y necesaria perspectiva, marcada por una mayor atención al desentrañamiento de la solidaridad social.

Mons. Tobin dijo que el llamado de Francisco a un cambio social radical en los sistemas económicos parte de mirar primero a las periferias, un término usado a menudo por el Papa y que Tobin definió simplemente como “un lugar difícil de ver”.

Los pobres de la sociedad, advirtió, no son solo víctimas de la opresión manifiesta, sino que a menudo pasan totalmente desapercibidos.

“Eso debería tenernos sudando”, agregó.

En cambio, Tobin pidió rechazar el pensamiento económico que reduce a la persona humana a sus capacidades lucrativas y pidió por un sistema que solo considere una empresa noble cuando esta persigue el bien común y no cuando este ocupa el último lugar en su lista de prioridades.

Si se abraza esta idea, argumentó, “podría haber una ‘revolución de la ternura’ en la que el mundo se preguntará qué diablos acaba de suceder”.

El catolicismo y la experiencia americana

Si le tocó a Tobin defender positivamente la visión de la Iglesia sobre el pensamiento económico, Sachs se centró en las formas en que, según él, muchas ideas estadounidenses entran en conflicto con esta misión de la Iglesia.

Jeffrey D. Sachs, economista y profesor de Desarrollo Sostenible en la Universidad de Columbia, durante el evento en la Universidad Fordham de Nueva York. (CNS/courtesy Leo Sorel)

“La tradición estadounidense no es igual que la enseñanza social de la Iglesia”, argumentó Sachs, diciendo que Estados Unidos se siente demasiado cómodo con la capitalización global alimentada por la codicia.

Si bien admite que el mercado libre ha desatado una increíble productividad, argumentó que está afectando el bien común y amenazando activamente la dignidad humana.

En cambio, Sachs dijo que “la Iglesia ha mantenido firme y brillantemente la visión de una economía moral” y que el Papa Francisco es “un portavoz insuperable”.

Sachs, que no es católico, pero ha asesorado al Vaticano durante casi tres décadas en cuestiones económicas, elogió la forma en que la Iglesia ha lidiado con preocupaciones económicas desde la era industrial, señalando que las encíclicas papales le ofrecen al mundo un mejor camino por el cual avanzar.

En particular, Sachs sostuvo que la encíclica de Papa Francisco Laudato Si’ del 2015 “es uno de los documentos más importantes de nuestro tiempo”, y su mensaje de ecología humana integral ofrece una visión para el desarrollo humano integral que no se encontrará en las escuelas de negocios, departamentos económicos o pasillos del poder.

Al rechazar la avaricia y exhortar a la preocupación por nuestro hogar común, Sachs dijo que la Iglesia plantea preguntas fundamentales sobre la supervivencia humana y ofrece una mejor manera de avanzar que otras instituciones no pueden ver.

Aunque la discusión de la tarde se centró principalmente en la teoría y las ideas, Emba utilizó su papel como moderadora para presionar sobre las formas en que los asistentes o los católicos comunes y corrientes podrían poner en práctica las ideas postuladas por Tobin y Sachs.

Después de dos horas conversando sobre ideales elevados, la audiencia recibió la respuesta de Tobin de “invitar a una familia inmigrante a cenar” con un estruendoso aplauso.

“Una respuesta que no admite discusiones”, concluyó riendo Sachs.

*Este artículo fue publicado originalmente en inglés en Crux, bajo el título ‘Moral economy’ necessary for true economic flourishing, panel says. Para leer el original haga clic en el enlace. Publicado bajo acuerdo editorial.

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Christopher White es corresponsal nacional de Crux y The Tablet. Tiene una Maestría en Ética y Sociedad de la Universidad de Fordham y un B.A. en Política, Filosofía y Economía de The King’s College. Es exdirector de Catholic Voices USA y sus artículos han aparecido en The Wall Street Journal, USA Today, Washington Post, Philadelphia Inquirer, Forbes, New York Daily News, International Business Times, The American Interest, First Things y Human Life Review, entre muchas otras publicaciones impresas y en línea. Síguelo en Twitter en @ CWWhite212